“Después del aire caliente llegaron las lluvias, la parcela de papá creció; pero el viento ha cambiado, ya no es caliente, es aire fresco, chichí Carmen dice que ya es el aire de finados…” (video El Pib, Ayuntamiento de Mérida).

En Yucatán, esperamos con ansia que se acerquen estos días, pues alrededor de esta fecha celebramos grandes tradiciones, el día de los Fieles Difuntos es una muestra de la inculturación que ha fusionado tradiciones indígenas mayas con católicas venidas del tiempo de la Colonia.

El hanal pixán, vocablo maya que quiere decir comida de las ánimas, es la fiesta para honrar a los familiares que han fallecido con altares en donde no pueden faltar toda clase de delicias que gustaron en vida, donde el mucbilpollo se convierte en el rey de la mesa.

¡Cuántas abuelas, madres, hijas y nietas han compartido la receta familiar para pasar de generación en generación esta hermosa tradición!

En torno a las cocinas, los fogones y los hornos de tierra se van desmenuzando las historias de los antepasados, y así, entre mucbilpollos, xec y pan de muerto nos vamos enterando de las anécdotas de aquellos por los cuales hoy disfrutamos de una familia.

Dejando a un lado el festejo, sabemos que la muerte es una certeza para todo ser vivo, que llegará justo en el día que nos toca, ni antes ni después, porque cuando de la muerte se trata no es como “que te pongas” o “te quites”, sino cuando recibes la última llamada.

El extinto sacerdote español Pablo Domínguez decía que la muerte era sólo una puerta que debíamos atravesar tarde o temprano, lo verdaderamente importante está detrás de ella.

El tema de la muerte y lo que sucederá después siempre ha sido motivo de curiosidad e interés para muchas personas; algunas suponen que después de la muerte no hay nada más, otras creen en la reencarnación y los católicos creemos en que hay que ganarnos el cielo aquí en la tierra.

Jesús ha prometido que quienes puedan gozar de la vida eterna no tendrán ni dolor ni angustias, sino un amor que da plenitud por siempre y esta es la esperanza de los cristianos.

Algunas películas permiten de una u otra forma echar un vistazo al más allá, y aunque se recurre a la imaginación o interpretación, y aunque se suponga que está basada en testimonios de personas que han tenido la experiencia de vida después de la muerte; seguramente serán tan sólo aproximaciones.

En la Biblia un pasaje nos recuerda la importancia de las buenas obras para poder gozar de la Gloria Eterna, cuando aquel hombre le pide a Lázaro, quien ya estaba en el cielo, que advirtiera a sus hermanos obrar bien antes de morir (Lc, 16, 19).

Es una realidad que aun para aquellos que creemos resulta difícil imaginar lo que será nuestra vida futura al morir, a muchos les domina el miedo y otros incluso eluden hablar del tema, tanto que quizá por esta razón mucha gente muere intestada.

Hoy que es día de los Fieles Difuntos se nos ofrece una oportunidad maravillosa de ganar una indulgencia plenaria, para nosotros o para alguien que esté en etapa de purificación antes de estar en presencia de Dios.

Para adquirirla se nos pide ofrecer la misa por las intenciones de los difuntos y cumplir tres condiciones: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa Francisco acompañándolas de un Padrenuestro, un Ave María y cualquier otra oración conforme a la piedad y la devoción de cada quien.

Ya tenemos aire de finados ¿Nos estamos preparando en forma personal para ese día?