Patricia Itzá/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- En Mérida se generan diariamente alrededor de 850 toneladas de basura, es decir, se calcula que cada habitante produce al día alrededor de nueve kilos con 600 gramos de desechos, esto tomando en cuenta que en la capital yucateca viven casi un millón de personas.

Si bien, desde administraciones municipales anteriores se “lucha” para que los meridanos separen sus residuos sólidos, la realidad es que un porcentaje muy pequeño lo lleva a cabo, por lo que cada día 417 trabajadores de las cuatro empresas recolectoras se distribuyen y recogen los desperdicios, la mayoría sin separar.

Sin importar que los desperdicios sólidos pueden ser reutilizados, la localidad se niega a clasificarlos para facilitar su reciclaje.

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La basura se traslada al relleno sanitario o la única planta recicladora que existe en Mérida, la cual también cuenta con un apartado para generar composta, el destino de los desechos se decide dependiendo de lo obtenido durante el día.

Si los desperdicios llegan a la planta recicladora, estos se separan en botellas de plástico, cartón y todo lo que se pueda recuperar, lo demás se destina a un lugar denominando biodigestor, en donde van pasando los residuos orgánicos que ya no se pueden utilizar ni como composta, por lo que cuando llegan ahí se desarrolla la “digestión aeróbica”, la cual consiste en que diversos microorganismos descomponen los materiales y finalmente se convierte en gas que se quema en el mismo sitio, pero sin riesgo de contaminación.

En algunos países de Europa y Asia el gas metano que se genera en este proceso se utiliza para generar energía eléctrica de la misma empresa recolectora de basura, alguna comunidad e incluso hasta para ciudades enteras. El proceso que se lleva a cabo en la planta separadora es el mismo que se realiza cuando los residuos son depositados en el relleno sanitario. A diferencia de otras ciudades, en Mérida no se pueden realizar excavaciones debido a que la ciudad tiene un suelo de caliza fracturada, por lo que tiene un alto índice de permeabilidad, lo que incrementa el riesgo de contaminación de los mantos acuíferos.

Cabe destacar que de la basura generada en el 2017 solo entraron 39 mil 90 toneladas en la planta recicladora, de las cuales se reciclaron 16 mil 789, cifra casi imperceptible si se calcula que al año se recolectan en total 310 mil 250 toneladas de residuos urbanos.