MÉRIDA, Yuc.- Rodrígo Mattos lo tenía todo en su natal Sao Paulo, Brasil: era propietario de una empresa de seguridad, una casa y un automóvil, en fin, todas las comodidades necesarias y algunas más, empero, sentía que eso no lo hacía feliz, por lo que decidió hacerle caso a su corazón aventurero y lo dejó todo…

A dos años y medio que dejó atrás a su familia y amigos, que no dudaron en persuadirlo para que desistiera ya que “era muy peligroso”, está cerca de alcanzar su anhelo: recorrer en bicicleta el continente americano.

Tras decidirse a realizar el viaje, pasó un año reuniendo dinero, recursos que solo le rindieron cinco meses, por lo que se ha visto obligado a realizar diversos trabajos, desde proyectos de concientización ambiental en escuelas hasta malabares en esquinas de las calles.

“En Costa Rica trabajé en la reforma de casas”, recordó, y comentó que trae algunos imanes con figuras de bicicletas que ofrece a la gente por lo que le deseen dar.

Ha visitado Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Cuba, entre otros países. (Fotos: Christian Coquet/SIPSE)

De perfecto español, este brasileño se autocalifica como “viajero y aventurero”. Antes de emprender la travesía en bicicleta paseó de mochilero.

“Ustedes hacen magia con la comida, es muy rica. Qué decir de la cochinita, es deliciosa”

Recordó que de forma fortuita se topó con una bicicleta en un viaje de retorno a su tierra y decidió utilizar este medio de transporte para su próxima aventura.

“La bicicleta tiene muchas ventajas, pues brinda la oportunidad de ir conociendo el paisaje”, indicó, aunque entre los inconvenientes destacan las condiciones climatológicas, como el sol y la lluvia.

Sorteando peligros 

Un tema que no podía pasar por alto son los peligros que se enfrentan, sobre todo luego de que semanas atrás se registró la muerte en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, de dos turistas que recorrían el país en bicicleta.

“Estoy aquí para mencionar esa situación que se dio y la experiencia que llevo en este país, donde llegué hace 20 días. Fue algo fortuito”, señaló.

Recordó que en su país, cuando le preguntaban a dónde iba con esa bicicleta, y respondía que a México, le decían que estaba loco. Llegar a este país “ha sido muy significativo para mí, pues es lograr un sueño, un objetivo. Es más, voy a ponerme un tatuaje de México”.

"El viaje te enseña aceptar; por ejemplo, si tienes sed, hambre o cansancio, hay que aceptarlo con sabiduría”. (Fotos: Christian Coquet/SIPSE)

Venciendo a la enfermedad 

De los momentos amargos que le ha tocado vivir, recordó que al pasar por una zona del sur de Venezuela contrajo malaria y se la pasó 15 días sufriendo la enfermedad, por lo que pensó regresarse a su casa, pero por gente buena que recorrió 700 kilómetros de ida y otros de vuelta por la medicina, logró continuar.

Algo que le ha llamado la atención es la gastronomía mexicana, “ustedes hacen magia con la comida, es muy rica. Qué decir de la cochinita, es deliciosa. En Brasil se come chile, pero no como aquí, que le ponen a todo, hasta al dulce. La otra vez comí unos tamarindos y que me enchilo”, exclamó.

Al entrar por Belice, dijo, quedó sorprendido por las playas y en especial de Bacalar, Quintana Roo, un lugar maravilloso, así como las zonas arqueológicas y los cenotes.

Este viaje, comentó, le dejará muchas enseñanzas, pero más allá del conocimiento, es la esperanza de que el ser humano es bueno.

(Fotos: Christian Coquet/SIPSE)

Reveló que pretende estar algunos meses en el país, ya que espera seguir sorprendiéndose de este país, de su música, sus paisajes y su comida.

Desde aquí, Mérida, planea ir a Campeche, y luego llegar a Palenque, Chiapas, donde buscará trasladarse a San Cristóbal de las Casas. Seguirá hacia Oaxaca, avanzará por el Pacífico hacia Acapulco y Jalisco. Luego irá a la Ciudad de México, donde abordará un avión para regresar a  casa.

Para más información visite: https://www.facebook.com/proenergizando/