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MÉRIDA, Yuc.- Uno de los negocios más antiguos y tradicionales de Mérida, “Casa Achach”, ubicado en la calle 65 entre 60 y 62 del Centro Histórico, está próximo a cerrar y el actual dueño está a la espera de un milagro para continuar con la tradición familiar que inició como un gran sueño de su padre hace 86 años.

A principios de siglo, alrededor de 1932, Domingo Achach llegó a vivir al municipio de Maxcanú proveniente de Iraq, país de Medio Oriente, para instalar un negocio que le permitiera obtener recursos necesarios para vivir. Debido al desorden de seguridad de aquella época, el lugar fue saqueado tres veces perdiendo gran parte de su mercancía.

Posteriormente, decidió trasladarse a Mérida buscando una mejor calidad de vida y, de nuevo, establece su negocio de venta de cristalería, loza y utensilios de cocina, pero esta vez, en el corazón de la ciudad.

En entrevista con MILENIO NOVEDADES, el actual dueño de “Casa Achach”, José Luis Achach, recordó con mucha nostalgia aquella historia de su padre, quien le dejó como legado más importante el amor a su trabajo, la amabilidad y el trato con la gente.

“Él vino a Mérida porque había más orden y se la pasaría mejor, entonces montó su negocio pero no aquí en la 65 con 60 y 62 sino entre la 60 y 58; estuvo ahí un tiempo, no sé cuánto exactamente y luego se pasó a este local, el que conocemos, pues desde que nací lo conozco así”, dijo con añoranza.

A sus casi 80 años, después de una operación a corazón abierto, don José Luis ha olvidado muchos de sus recuerdos, y aunque su cuerpo ya no tiene la misma fuerza para trabajar, él a diario acude al negocio a atender a sus clientes quienes a lo largo de los años le han demostrado su cariño.

Con su respirar pausado, platica desde atrás de su escritorio y, con la melancolía en los ojos asegura que ha llegado el momento de retirarse, de irse a casa a descansar porque ya no tiene quien lo sustituya.

“Tengo aquí todos los años que te puedas imaginar, yo he estado aquí, es mi vida, pero ya debo ir a descansar en mi casa, mis tres hijos tienen su propia vida, les va muy bien y pues ya no tengo cabida aquí, tengo que retirarme no hay de otra”, dijo nostálgico.

Sobreviven 

Actualmente, en la calle 65, desde la 58 hasta la 64, se pueden observar pocos negocios de antaño, que aún aguantan los embates del tiempo y los cambios generacionales y con ello una reducción de las ventas de sus productos, factores que han influido en el cierre de otros comercios. Algunas son “Simón”, “Auais”, “Casa tino”, “Sastrería Mérida”, “Lokuai” y la funeraria “Poveda”.