Katia Leyva/ Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- Al momento de empeñar un bien o una propiedad, los meridanos “pierden” en promedio 65% del valor del objeto y, si se extiende el período de recuperación a un año, la prenda se vuelve prácticamente irrecuperable...

Para conocer cómo pierde el valor comercial una prenda, nuestro equipo de periodistas empeñó un teléfono móvil modelo Huawei P9 lite PRA-LX3, que en el mercado cuesta cuatro mil 599 pesos, pero lo máximo que ofrecen por él los establecimientos del ramo son mil 580 pesos.

Y si ese teléfono se deja empeñado 12 meses, su precio se devalúa hasta un 85 por ciento; por el préstamo inicial otorgado el pignorante pagará casi lo doble, es decir, tres mil 961.54 pesos, lo que significa dos mil 381.54 pesos más por refrendos e intereses.

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En Yucatán operan unas 450 casas de empeño, las cuales cuentan con ciertos procesos para aceptar una prenda. En el caso de los teléfonos, sólo reciben procedentes de ciertas compañías, de modelo reciente y que no tengan desperfectos, ya que en caso de no cumplir con los pagos, las sacan a “remate”.

Con esquemas que van desde los dos y hasta los 20 meses, en algunos casos cuentan con formas diarias o semanales para quienes necesitan dinero de forma inmediata y no quieren esperar un año o no cuentan con recursos para recuperar su prenda.

Una práctica común de los pignorantes, explicaron empleados de casas de empeño, es mantener un tiempo prolongado la prenda, con la esperanza de obtener dinero a través de otros ingresos y recuperarla, pero en ocasiones el costo duplica el precio de la prenda, por lo que optan por no rescatarla.

En un recorrido por este tipo de establecimientos se constató que las tasas de interés que manejan van desde el 2.8 al 5 por ciento semanal, y al mes obtienen ganancias de entre el 11 y el 20 por ciento, sobre cada bien bajo su resguardo.

l ser considerados comercios y no instituciones financieras, estos negocios no están bajo la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el único organismo que los regula es la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y por ley todas las casas de empeño deben tener un contrato de adhesión ante esta instancia.

Pero en los hechos no es así, la Procuraduría Federal del Consumidor señaló que en promedio 450 casas cuentan con registro; pese a que en el último censo el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) fueron contabilizadas sólo 300 negocios de este tipo en la entidad. Por tanto, no hay en la entidad un censo que defina cuántas son, pero se estima que aún quedan negocios que operan sólo con la licencia de funcionamiento otorgada por el Ayuntamiento, sin tener un contrato de adhesión.

Ente los riesgos que corren los usuarios al pignorar sus bienes en estas casas de empeño, según la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), están que en muchos casos cobran tasas de interés abusivas y no respetan ni sus propias reglas.

En la economía se considera a estos negocios como un sector vulnerable a operaciones ilícitas como lavado de dinero, sin mencionar la alta probabilidad de que comercien artículos robados. En todos los casos son empresas poco reguladas, ya que la Profeco sólo puede imponer sanciones administrativas, pero sin facultades para castigar penalmente.

En función de lo anterior, la Profeco recomienda a los usuarios utilizar el Costo Anual Total (CAT), que engloba el precio por el servicio, como medio para comparar entre una casa de empeño comercial u otra para así conocer la casa de empeño comercial que cobra menos. También sugiere recordar que en las casas de empeño comerciales los intereses se cobran por días, por lo que, antes de firmar, se deben aclarar todas las dudas respecto al contrato y el servicio para evitar confusiones.