Patricia Itzá/Milenio Novedades
MÉRIDA, YUc.- Se ha comprobado la teoría de que el cenote Xlacah, ubicado en la zona de Dzibilchaltún, en un principio no estaba a cielo abierto sino en “forma de una campana” y al desplomarse la bóveda quedó a la vista una galería de aproximadamente 15 metros de largo, 8 de ancho y 4 de altura.

Ilan Vit Suzan, director de la Zona Arqueológica de Dzibilchaltún, informó que de manera inesperada en la parte donde normalmente entra la gente, una “ranura” permitió el descubrimiento de ese lugar.

“En la parte baja del cenote, encontramos debajo de las piedras una rendija relativamente grande donde hay indicios que en algún momento entraron buzos de cueva con línea, pero no hay registro de esto en la literatura y no sabemos qué tanto material hay originalmente”, explicó.

Explicó que en el sitio se encontró un “número importante de objetos y restos óseos tanto de animales como de personas”, pero mediante próximas exploraciones se determinará el tiempo que llevan ahí.

“Este descubrimiento más un estudio que hicimos con un radar de penetración confirma una hipótesis que teníamos con respecto a la composición geológica que tenía el cenote originalmente antes que los seres humanos lo empezaran a transformar, de que tenía forma de una campana y al desprenderse la bóveda se formó esa cavidad”, dijo.

Indicó que las piezas encontradas están bien conservadas y algunas incluso completas, sin mucha carbonatación, y los huesos están intactos, por lo que se cree que no llevan mucho tiempo en el lugar.