El centralismo como sistema de gobierno en México, a mediados del siglo XIX, causó serios problemas de gobernabilidad, por diferencias políticas entre liberales y conservadores. La República federada ha funcionado, pero el crecimiento poblacional y los problemas que conlleva motivan a reflexionar sobre si esta forma de agrupar las dependencias de gobierno en la capital (solo el Inegi tiene su sede en Aguascalientes) aún es funcional o si es hora de dispersarlas a otros estados.

Y si bien con Ernesto Zedillo se inició la descentralización de la educación, esto terminó en un total descontrol, cuya mayor evidencia es la aplicación sin éxito de varios modelos educativos, calendarios escolares al arbitrio de las escuelas y una reforma que no acaba de consolidarse y que el próximo gobierno puede echar atrás.

En octubre pasado, en su Proyecto de Nación 2018-2024, el candidato puntero a la Presidencia subrayó la necesidad de descentralizar el gobierno de la Ciudad de México y que las dependencias y su personal se trasladen a otros estados para generar derrama económica “pareja” en todo el país.

Entre las propuestas, que confirmó estos días luego del tercer debate en Mérida, López Obrador propone que la Secretaría de Turismo se mude a Chetumal, la de Medio Ambiente a Mérida, Salud a Chilpancingo, Economía a Monterrey. Además, Pesca a Mazatlán, Pemex a Ciudad del Carmen, CFE a Tuxtla Gutiérrez y Conagua a Veracruz. Todo esto tendría un costo de unos 147.8 mil millones de pesos en los seis años de gobierno. Sus críticos dicen que esa cifra es tres veces el presupuesto para combatir a la pobreza en esta administración.

Solo mantendría inamovibles a Gobernación, Hacienda, Relaciones Exteriores, Defensa y Marina. Me pregunto: ¿no hay incongruencia en mantener a Marina en CdMx? ¿No debería estar en algún puerto, como Veracruz o Acapulco, donde tienen su sede las Fuerzas Navales del Golfo y el Pacífico? Podría dejar en la capital sólo el Cuartel General de la Armada.

Anexo “1”

¿Quiénes para Sedena y Semar?

En marzo pasado, Andrés Manuel López Obrador afirmó que en caso de ganar las elecciones pediría una terna a los mandos de la Marina y Sedena, para elegir a sus titulares, los cuales serían elementos en activo. Descartó así al general Audomaro Martínez Zapata y al almirante José Manuel Solano Ochoa, sus asesores en seguridad y ambos en situación de retiro. Según el Artículo 89 de la Constitución, el Presidente tiene la facultad de nombrar y remover libremente a los Secretarios de Estado y, en el caso de los titulares de las fuerzas armadas, no especifica que deben estar en activo.

El candidato presidencial dijo estar seguro de que los elementos de la Sedena y la Marina serían respetuosos y colaborarían con él, pues señaló que el Ejército y la Armada son instituciones muy importantes para la República. Si el objetivo del candidato morenista es evitar “islas de crecimiento y que el resto de la República esté en el abandono”, habría que preguntarse qué tipo de desarrollo se prevé en, por ejemplo, Ciudad del Carmen, pues está visto que una zona petrolera trae múltiples problemas, desde ambientales hasta sociales.