El lunes pasado participamos en el programa televisivo de Canal 2 de SIPSE “El Poder de la Pluma”, donde se abordó el tema de los memes que, en mi opinión, son la “caricatura” del periodismo digital. Entre otras cosas, se comentó la irreverencia con que los creadores de estos mensajes irrumpen en las redes sociales para viralizarlos y crear audiencia. La conductora Elena Arcila preguntó si el protagonista del meme podría hacer algo para defenderse y señalamos que lo mejor era dejarlo pasar porque, efímero como es, su efecto era por lo general inocuo.

Se quedaron varios subtemas, como el efecto bumerán del meme, es decir, el autor es descalificado y hasta “linchado” en la red. El ejemplo es el caso del periodista Ricardo Alemán, crítico acérrimo de la izquierda y sus seguidores, quien retuiteó un mensaje en el que “veladamente” se incitaba a atentar contra el candidato de Morena. Yo insisto en que no se debe jugar con la anfibología o las ambigüedades y menos en periodismo, porque luego se quejan de que las palabras las sacan de contexto, se “malinterpretan”. El epílogo fue su despido de dos programas televisivos y luego su renuncia en el periódico Milenio.

Para el periodista Raymundo Rivapalacio, quien tocó el tema de manera acuciosa en “Odia y vencerás” (ejecentral.com 9-V-18), el de su colega Alemán es un buen caso de estudio sobre el discurso de odio que se vive en esta sociedad; se pregunta si la libertad de prensa y de expresión permite incitar a la violencia y a la muerte y asume que “la libertad de expresión tiene como límites el sentido común, la ética y la responsabilidad”, en lo que la mayoría estamos de acuerdo.

Lo que es un hecho es que el discurso o los mensajes de odio se han colado en el proceso electoral de manera fatal, con 24 asesinatos de candidatos o aspirantes, y varias amenazas de muerte directas, lo que ha encendido focos rojos en las autoridades electorales y en el gobierno, pero no vemos una declaración que atempere esta violencia de parte de los presidenciables, sí la descalifican pero con otro discurso de encono y pasando factura al gobierno o a otros candidatos.

Como sociedad, también debemos hacer nuestra parte, pues, como dice Fernando Savater en su Ética para Amador: “Entre todos los saberes posibles existe al menos uno imprescindible: el de que ciertas cosas nos convienen y otras no”.

Anexo "1"

Otros tres soldados caídos

La Secretaría de Defensa Nacional informó que, derivado de una emboscada a elementos del Ejército que realizaban patrullajes cerca del rancho El Pozo, en el poblado Monte Grande, municipio de Coyuca de Catalán, en Guerrero, fallecieron tres militares y tres más resultaron heridos, todos ellos integrantes del 34 Batallón de Infantería.

En marzo pasado se dio a conocer que la lucha contra el crimen organizado que inició el sexenio pasado ya ha cobrado la vida de más de medio millar de soldados, según estadísticas de la Sedena. A los 357 elementos que murieron durante el gobierno de Felipe Calderón se sumaban hace dos meses 176 fallecidos en el gobierno actual. Y a esta lista fatal hay que agregar a los compañeros de la Armada de México, y a quienes han quedado heridos o inutilizados en esas operaciones.

¿Hasta cuándo habrá corporaciones de seguridad civiles capaces de cumplir con su deber para que los militares regresen a sus cuarteles?