El destape del gabinete de Andrés Manuel López Obrador dejó dos incógnitas importantes: Defensa y Marina, lo que ha dado pie a especulaciones. Hay quienes consideran que el general Audomaro Martínez Zapata y el vicealmirante José Manuel Solano Ochoa, ambos retirados y designados asesores de AMLO en diciembre pasado, tienen amarrados esos puestos, pero solo son enlaces entre el próximo mandatario y Sedena y Semar para elegir a los mandos.

Hablemos de la Armada. En las últimas décadas ha sido conducida por siete almirantes del Cuerpo General (uno en retiro) y un ingeniero mecánico naval. Falta un infante de marina, pero no se ve por lo menos en el próximo sexenio, no obstante que ya tienen mandos en regiones y zonas navales e incluso uno ya fue comandante de la Fuerza Naval del Golfo y Mar Caribe.

De los más recientes almirantes de 4 estrellas, Vicente Fox (2000-2006) designó al vicealmirante Marco Antonio Peyrot González, a quien ascendió a almirante el 1 de diciembre de 2000. En ese sexenio la Marina logró hechos históricos, como el viaje de dos barcos a Indonesia para auxiliar a millones de damnificados por un tsunami, y la misión a Nueva Orleans (EU) tras el paso del huracán “Katrina”. Además, se privilegió el desarrollo tecnológico de sistemas, armas, equipo y dispositivos navales.

Con Felipe Calderón (2006-2012) llegó a la Semar el almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza. Una gestión marcada por la incorporación de militares al combate a la delincuencia organizada, a la que asestaron severos golpes. Se fortaleció la preparación del personal naval y se aceleró la renovación de buques y aeronaves. Soldados y marinos fueron recompensados en sus sueldos y otras prestaciones.

En 2012, con Peña Nieto, tomó la estafeta en la Armada el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, quien fuera secretario particular de Saynez Mendoza. La Marina siguió en la lucha contra el narcotráfico, lo que motivó que aumentaran sus efectivos y su infraestructura, como cuarteles en áreas terrestres que antes no eran de su jurisdicción.

¿Quién subirá al puente de mando de la Marina mexicana para fijar su nuevo derrotero? En marzo pasado escribimos que José Luis Vergara Ibarra, el almirante más joven de la Armada (con una currícula envidiable en la Marina, además de la condecoración al Mejor Estudiante de México por el Conacyt) y que ha estado en el círculo rojo de la Naval en tres sexenios, podría ser el próximo secretario de Marina. Ya veremos por quién se decanta López Obrador.

Anexo “1”

“El retirado”

El presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) designó como Secretario de Marina a Luis M. Bravo Carrera, un almirante que estaba en retiro y que con renovados bríos asumió el mando a la institución naval. En su período llegaron al país 18 buques tipo dragaminas construidos en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, que fueron convertidos en México en Guardacostas para la vigilancia en ambos litorales. También se emitió una nueva Ley Orgánica de la Armada que, que entre otras cosas, desaparecía la denominación de grados del Ejército en la Infantería de Marina.

Al almirante Bravo Carrera se le recuerda como una persona amable, sobria, que supo conducir a la Armada de México a buen puerto y entregó el mando almirante Ingeniero Mecánico Naval, Ricardo Cházaro Lara, quien fue su subsecretario de Marina. Cházaro Lara navegó con José López Portillo en un derrotero que incluyó desde “la bonanza” petrolera hasta los aciagos días de finales de 1981 cuando la nacionalización de la banca. Destaca la adquisición a España, en 1981, del buque-escuela velero Cuauhtémoc y de las patrullas clase Azteca que se adquirieron a Inglaterra y que luego comenzaron a construirse en astilleros de Marina.