Como integrante de la Armada de México (estoy en situación de retiro), me molesta que se le utilice para convalidar hechos como el de la intervención (por llamarlo elegantemente) de las cajas de seguridad de la empresa First National Security de Cancún, hecho cuestionado por las formas, no el fondo.

El primer cuestionamiento que me hago es por qué la PGR –de la que depende la desacreditada Seido–, no utilizó policías ministeriales para realizar el cateo de unas mil 500 cajas y posterior aseguramiento de los bienes, valores u objetos resguardados por los clientes a quienes, contra lo que dicta el artículo 16 de que “nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente que funde y motive la causa legal del procedimiento”, se les presume culpables en lugar de ser a la inversa.

El 9 de octubre, los marinos llegaron con tanquetas para resguardar las instalaciones de la FNS en la avenida Cobá, un inusitado despliegue de fuerzas para, es de suponer, darle legalidad a ese operativo. Desde entonces el inmueble permanece fuertemente custodiado por la Armada.

Varios días después, ante la avalancha de críticas en medios y redes sociales, a su estilo, la Seido dio a conocer que el cateo se hizo porque tenían indicios y testimonios de que una red criminal de narcotraficantes y narcomenudistas utiliza las cajas para resguardar el producto de sus actividades y probablemente registro de autoridades coludidas. El miércoles ya dijeron que “encontraron lo que buscaban”. Sí, de acuerdo, pero ¿y aquellos que guardaban las joyas de los abuelos, las escrituras de sus casas, algún reloj u otros objetos? Según el titular de la Seido, Israel Lira Salas, deberán demostrar su propiedad para recuperarlos. ¿No se supone que debe ser la autoridad quien pruebe las acusaciones? Así está la procuración de justicia.

En medio de este polémico caso, que apenas empieza, me conforta que el director de First National Security, Santiago Ancona Teigell, haya declarado a la periodista Denise Maerker (Atando Cabos 31-X-17), que los elementos navales en todo momento se han conducido con respeto y apego a la legalidad: “Tenemos una institución como la Marina que es respetadísima que, déjeme decirle, cada vez que nos acercamos a ellos son amables”, expresó el empresario.

Insistimos, ¿por qué exponer a una de las pocas dependencias respetadas del país en un asunto en que la procuración de justicia queda en entredicho?