La Celestina es una obra cuya autoría se atribuye a Fernando de Rojas y que se remonta a los últimos años del siglo XV; sus protagonistas son Calisto, Melibea y la Celestina. La obra comienza cuando Calisto ve casualmente a Melibea en el huerto de su casa y se enamora de ella, Melibea lo rechaza, pero Calisto se ha enamorado. Su criado Sempronio, le recomienda recurrir a una vieja prostituta y alcahueta, La Celestina, quien concierta citas de amantes.

Esta obra adquiere vigencia por el trabajo que vienen realizando algunos personajes políticos. El ex alcalde de Mérida Renán Barrera, todo un experto en oficios políticos, entre ellos llevar y traer chismes a los integrantes de la comisión permanente del CEN panista, sabe que sus enredos tienen como propósito dejar mal parado al alcalde de Mérida Mauricio Vila y a la directora de Desarrollo Social, Cecilia Patrón Laviada.

Barrera está desesperado por su futuro político, y a sus cercanos les ha comentado que el Frente Ciudadano por México, conformado por PAN, PRD y MC, no tiene la certeza de alcanzar la Presidencia de la República, menos si va como abanderado su amigo Ricardo Anaya. En el PAN cuando los nuevos políticos ven que el proyecto principal, llámese Presidencia de la República, Gobierno del Estado o alcaldías, no es seguro, buscan los espacios plurinominales o candidaturas donde hay voto duro albiazul.

Los del CEN del PAN están estudiando meticulosamente los lados débiles de Ricardo Anaya, los panistas que lo rodean saben de la existencia de documentos que acreditan parte de los desvíos de fondos que se le atribuyen durante la gestión del ex gobernador de Querétaro Francisco Garrido, o el manejo irregular de millones de pesos en la bancada panista en San Lázaro. Hay muchas razones para que los cercanos al chico maravilla se preocupen, los que colaboran con él conocen que Anaya no se inmuta, ni pierde la sonrisa, tampoco deja de mirar fijamente a su interlocutor, expresa con frecuencia que no es cierto que sea un traidor o que vaya a incumplir su palabra, mucho menos que haya desviado recursos públicos; los panistas jóvenes cercanos a Anaya han optado por asegurarse una posición política, antes que arriesgarse a seguir un proyecto incierto.

Por otra parte, existe un conflicto de intereses en el PAN de Yucatán: un grupo no quiere las precampañas y la razón es que no desean avalar las propuestas de su líder Raúl Paz, que en varios municipios quiere designar a candidatos que están involucrados en fraude, por ejemplo en Hocabá y Tinum, y otro grupo desea que las designaciones se realicen en consenso en enero.