Rodrigo Us May/SIPSE

Mérida, Yuc.- Una de las creencias más antiguas en cuanto a profesiones de negocios se refiere es que el contador público (C.P.) puede realizar actividades del licenciado en Administración (L.A.), pero no viceversa. Muchos jóvenes que se encuentran ante la disyuntiva de estudiar una u otra carrera sustentan su preferencia hacia la de C.P., debido a la creencia antes mencionada.

En mi opinión, cada carrera tiene un fin específico; el L.A. es un estratega cuya premisa es implementar acciones para maximizar el valor de los recursos con los que se cuenta, utilizando siempre el proceso administrativo (planeación, organización, dirección y control) y la negociación. La administración debe ser entendida como el pistón que impulsa a todas las carreras, pues todas poseen y necesitan recursos.

Entre sus actividades destaco: estructurar organizacional y administrativamente a la entidad, tomar decisiones sobre asignación de recursos, efectuar auditorías administrativas periódicas, etc.

El C.P. es un experto en la generación, análisis e interpretación de estados financieros. Su existencia dentro de un organigrama está fincada en la importancia de llevar un registro sistemático de las transacciones económicas así como de los cambios y transformaciones internas efectuados, y con ello generar estados financieros oportunos y confiables para la toma de decisiones. Lo anterior cimentado en la correcta aplicación de las Normas de Información Financiera (NIF).

Las actividades del C.P. son de gran importancia: generar información financiera para usuarios internos (dueños o accionistas) y externos (bancos, gobiernos, proveedores, clientes), realizar auditorías, analizar e interpretar estados financieros, determinación y cálculo de impuestos.

Dichas profesiones son indispensables e inagotables en una firma y están íntimamente relacionadas, de hecho, son muchos los documentos que deben ser elaborados, validados y aprobados conjuntamente; cito algunos: proyectos de inversión, decisiones de financiamiento, estados financieros, reinversión de utilidades, compactación y crecimiento de la empresa, etc.

Seguramente algunos profesionistas realizan actividades de una u otra a la vez, pero es importante asumir el rol para el cual uno fue formado: “El que mucho abarca poco aprieta”.

A los futuros estudiantes de estas carreras les recomiendo: considerar los objetivos de ambas, asesorarse con profesionistas afines, foguearse en etapas tempranas de la carrera, confrontar habilidades propias con los requerimientos profesionales y asumir con seriedad, compromiso y dignidad la carrera que elijan, pues el profesionista no nace, se forja.