El deporte ha ido evolucionando en aspectos como técnica, tecnología, forma de percibirlo, venderlo y hacerlo llegar al espectador. El deporte se ha convertido en un activador económico y financiero, el cual requiere, por esencia, de deportistas de la más alta capacidad física, popularidad y nivel de competencia; pero, sin lugar a dudas, necesita de un gran aliado llamado inversionista, el cual, en busca de un rendimiento y mediante sus potenciales financieros, costea y provee al deporte de un gran aparato de difusión y mercadotecnia que lo transforma en un producto atractivo para la sociedad.

La incursión de tecnología y redes sociales en la difusión del deporte ha logrado resultados impresionantes en su masificación y efecto en sus consumidores; muchas personas siguen determinado deporte por la mercadotecnia de un evento estelar o un deportista en particular.

El pasado 4 de febrero se celebró la edición 52 del Super Tazón, arropado por una gran difusión y respaldo financiero que pocos eventos pueden presumir. Fuentes autorizadas revelaron que fueron muchos miles de millones de dólares los que entraron literalmente en juego en dicho evento; noticieros deportivos internacionales expusieron cifras superiores a 5 millones de dólares por 30 segundos para cada anunciante, generando un gran movimiento económico internacional, pero ¿qué beneficios financieros traen estos eventos a la economía meridana?
Tiempo atrás, las personas miraban desde sus hogares deportes populares como el box, beisbol, futbol y futbol americano. Hoy día, son restaurantes, plazas y los llamados sport bar los que abren sus puertas al mercado de los aficionados; cuando se presenta un evento deportivo de gran impacto, se genera una dinámica muy positiva para la economía, debido al aceleramiento de comercio y consumo; se ven favorecidos inversionistas, familias, consumidores, trabajadores, instituciones bancarias, proveedores y casinos. Estos acontecimientos han sido bien aprovechados y han traído muy buenos dividendos a empresarios de la ciudad, de hecho, muchos de ellos ya alistan inversión para la derrama económica que propiciará el Mundial de Futbol.

No cabe duda del beneficio para el Estado y la sociedad que trae la masificación del deporte, por muy lejos que se lleve al cabo; Yucatán requiere de eventos que incentiven la inversión y creación de empresas y la sociedad necesita de eventos que le den esparcimiento y momentos para mitigar los problemas constantes de la vida.