En Yucatán hay muchos profesionales con grandes capacidades y buen nivel de conocimientos, pero muchas veces se les dificulta dar a conocer sus habilidades, obtener el reconocimiento por algún logro alcanzado, acceder a cursos de actualización continua e inclusive conseguir un trabajo con mejores condiciones laborales.

Es indudable que el hecho de pertenecer a un organismo colegiado profesional representa una ventana de oportunidades para todo profesionista que quiera trascender y mantenerse constantemente actualizado.

El elevado número de egresados de las instituciones educativas genera una sobreoferta y una alta competencia entre los mismos, lo que convierte al mercado laboral en una auténtica jungla, en la cual el profesionista tiene que sortear obstáculos controlables y no controlables; eso lo obliga a poseer atributos y herramientas que una agrupación colegiada podría proporcionarle.

Las innovaciones tecnológicas, información, aspectos políticos y las problemáticas modernas que trae consigo la globalización comprometen al profesional a proporcionar soluciones rápidas y efectivas a las problemáticas que se gestan todos los días en su entorno. Lo anterior induce a colegiarse.

La colegiación profesional proporciona beneficios como son: actualización constante certificada y de primera mano, compartición de conocimientos, acceso a certificaciones, diversos puntos de vista sobre problemáticas concretas, respaldo de un gremio, acceso a conferencias, talleres y eventos de talla nacional e internacional a precios amigables. En mi opinión, el beneficio principal es la identidad, dignificación y credibilidad que el colegio adicionará al socio.

De igual manera existen diversas causas por las cuales muchos profesionistas no se colegian, cito algunas: falta de tiempo, zona de confort laboral, poca valoración institucional, factores económicos, alternativas diversas de capacitación, desinterés personal, y que no siempre genera remuneración extra en su centro laboral, etc.

Destaco que pertenecer a un órgano colegiado no garantiza que el agremiado posea un accionar ético y profesional; indudablemente eso depende de factores propios del individuo; ni la obtención del éxito profesional para el afiliado, pero aseguro que incrementa la posibilidad de que esto suceda, así como de lograr que el asociado se convierta en un importante y valioso activo para su empresa y sociedad.

Profesionistas, nunca es tarde para ser mejores y acrecentar nuestra competitividad. ¡Afiliémonos!