Yo no olvido al AÑO VIEJO porque me ha dejao cosas muy buenas…- Canción popular

Cerrar un ciclo significa abrir nuestro libro de vida para investigar acerca de nosotros y apoyarnos con paciencia y determinación en los aprendizajes para hacer más fácil la tarea de vivir plenamente.

Abrir nuestro libro de vida en busca de fortalezas, posibilidades y tendencias es también recuperar nuestros aspectos obscuros o excluidos y abrazarlos… reconociendo que tienen una función en la búsqueda del amor, a pesar de ser inadecuados o inútiles. Cerrar un año significa capitalizar las experiencias, es decir, aumentar los bienes, los activos, los recursos (humanos, psicológicos, materiales, afectivos) de los que disponemos

Las cosas no son buenas ni malas. Está en nosotros retomar nuestro poder personal y cambiar los significados inútiles, por otros que abren puertas y posibilidades. El pasado no se olvida ni se borra, ni se deja atrás, sino que es el tesoro siempre abierto a ser descubierto y transformado para avanzar hacia un mejor futuro.

Despedirnos de un año con las manos vacías nos impide avanzar. Dejarlo ir, sin convertir la experiencia y los recuerdos en tesoros para el presente y el futuro, es tirar a la basura polvo de oro que es nuestro tesoro de vida. En el pasado está la llave para el fracaso y el éxito, para la felicidad y la infelicidad, para la soledad y la plenitud, para ganar o perder.

Cerrar un año en positivo es posible, si capitalizamos las cicatrices y las utilizamos como luminosas antorchas para ver la compleja trama de nuestra existencia. Preguntas para capitalizar nuestro pasado:

¿Dónde estoy en este momento…? ¿Cuál es mi sentimiento, forma de vivir y reaccionar? ¿Cuál es mi escenario actual? ¿Qué me sirve y que no? ¿Qué me pasa y cómo ocurre…? ¿Qué puedo hacer o dejar de hacer? ¿A quién culpo o responsabilizo de mis situaciones…? ¿Qué deseo verdaderamente?

Recuerda que tú y sólo tú eres responsable de ti mismo. ¡Feliz Año 2018!

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.