“El fin justifica los medios” es uno de los paradigmas que guía a las personas manipuladoras y que con habilidad y malicia lo practican para sus fines, ya sean particulares o de grupo.

Quien cae en la trampa de la manipulación queda atrapad@ en un círculo vicioso del que es muy difícil salir. Se caracteriza por una increíble y maligna asociación entre la propia individualidad y la de la persona manipuladora. Como ejemplo de esta extraña asociación comento el llamado “Síndrome de Estocolmo” por lo sucedido con los rehenes tomados en el robo a un banco de Estocolmo, Suecia, cuando los rehenes se resisten a ser rescatados e inclusive al término del suceso los secuestrados inician una campaña para defender a sus captores y se niegan a testificar en su contra. Es un estado psicológico en el que la víctima desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador o victimario. Se consideran varias causas para tal comportamiento:

-Tanto el rehén o víctima como el victimario quieren unir esfuerzos y estrategias para salir sin daños y con vida.

-Las víctimas al tratar de protegerse, en una situación para ellos incontrolable, cumplen lo que les exigen sus captores o victimarios.

-Los delincuentes cuando es un atraco se presentan como benefactores (imitando a “Robin Hood”) haciéndoles creer a sus víctimas que es para el bien de los más necesitados. Así pueden crear una relación emocional, por agradecimiento, con sus víctimas.

Al estudiar casos de secuestro, abuso y manipulación, se concluye que es más común en personas que anteriormente han sido víctimas de algún tipo de abuso y maltrato.

Mi objetivo en este escrito es resaltar que la manipulación es enfermiza, porque el manipulador actúa con una total falta de respeto a las personas. Por esto, es muy importante que revisemos las creencias y maneras que vimos y vivimos en el seno familiar y en nuestro círculo inmediato de amigos y analicemos lo que nos han aportado. Si ha sido para ser autónomos y positivos, hay que reforzar con nuestras acciones esas creencias y buenos modelos pero, si no es así, hay que esforzarse por ser diferentes y buscar y encontrar mejores maneras para ser y vivir mejor cada día con integridad, libertad y congruencia. Sin manipular ni ser manipulados y como dice el proverbio árabe: “La primera vez que me engañes será culpa tuya. La segunda será culpa mía”.

¡Ánimo!, hay que aprender a vivir.