Cuando se piensa y se tiene la sensación de que no pasa nada, es difícil proponernos cambiar el mundo en el que vivimos y asumir alguna responsabilidad para con nuestro entorno. Por eso, es imprescindible poner atención y acción a lo que sí está pasando.

Atención, para ser conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, dejar de mirar hacia otro lado y poner oídos sordos ante la gravedad de las diversas situaciones del medio ambiente natural.

Tenemos inteligencia y debemos emplearla, si no queremos dejar nuestro mundo devastado y yermo. Ocuparnos de nuestra persona pero al mismo tiempo del resto de la humanidad y de otros seres vivos con los que compartimos este planeta, donde todo tiene un orden y en el que vivimos interrelacionados. En nuestra casa familiar compartimos espacios, ¡ojalá¡ de forma respetuosa, donde cada quien tiene su propio carácter e idiosincrasia y no por ello nos molestamos unos a otros. Somos un equipo. Así hay que ser a la hora de cuidar a nuestra casa común, la “Madre Tierra”.

Puede que pensemos: “yo no puedo hacer nada”, “no está en mis manos”. Sin embargo, somos partículas de un gran todo. Tal vez una sola persona no pueda parar la sobreexplotación de la tierra, pero sí podemos colaborar con “pequeñas acciones cotidianas” en vez de dar excusas creyendo que el cambio no está en nuestras manos. ¿Me preocupa de verdad, la contaminación?, ¿y el reciclaje?, ¿utilizo siempre que puedo materiales biodegradables?, ¿reciclo y separo mis desechos?, ¿animo a amigos, familiares o compañeros de trabajo a reciclar todo lo que sea posible?, ¿soy consciente de reducir los consumos en casa, no solo para ahorrar, sino para disminuir el uso de recursos energéticos?

Hay muchísimas más preguntas que todos deberíamos hacernos. La solidaridad es también respetar el medio ambiente controlando el gasto de recursos naturales como el agua, ¡vital para la vida!, cuidando que no se desperdicie ¿Cuántas veces hemos tirado un vaso de agua sin terminarlo, o dejamos el grifo abierto mientras nos cepillamos los dientes? Tomemos consciencia para cuidar lo que sí tenemos, por ahora, y de lo que otros carecen.

No tenemos derecho de abusar, de ser inconscientes de cuán bendecidos somos en aspectos aparentemente insignificantes. Modificar acciones cotidianas cambiará nuestra vida y algo mejorará con acciones conscientes la vida en nuestro planeta y la de otros hermanos nuestros que no son tan afortunados como tú y yo.
¡Ánimo! hay que aprender a vivir.