Se puede vivir de muchas maneras. ¡Tú eliges!- Sentido común

Al aprender a decir NO a situaciones y cosas que muchas veces aceptamos por costumbre, logramos armonizar con el corazón, con los demás y con las diversas situaciones para vivir en plenitud.

El ser humano tiene la tendencia a minimizar y justificar lo que le sucede, porque nadie quiere quedar mal y mucho menos aceptar que lo está. En este inútil empeño, nos automedicamos, nos creemos omnipotentes, invulnerables y pensamos o queremos demostrar que nada malo nos puede suceder.

Hay que analizar las consecuencias de esa manera de pensar, tan engañosa, que repercute en nuestra salud y en los que nos rodean.

En las prisas y en el empeño de “rendir” lo mejor en la vida cotidiana, no pensamos en ello. Tal parece que una voz interna nos dice: “Aún puedes un poco más”, sin tomar en cuenta nuestros límites.

Damos por sentado que el ser humano “conoce” sus límites y se repone con unas cuantas horas de descanso y no es así. Muchas veces la agresión a uno mismo es de tal magnitud que, tarde o temprano, la vida nos presenta la factura con episodios decisivos que aparecen abruptamente y nos ponen en la ineludible situación de tener que bajar el ritmo acelerado que nos hemos impuesto.

Darnos cuenta a tiempo de que hay que parar y decidir otro estilo de vida en un acto de bondad para con nosotros mismos y para quienes nos aman.

Vivir es, ante todo, amar la vida tal cual es; cambiar el estilo y las condiciones en que vivimos depende de nuestra actitud ante situaciones y conflictos que inevitablemente suceden.

Para ello hay que prepararse, igual que para ejercer una profesión o aprender un oficio. Es necesario estar capacitados y seguir en “mejora continua” para responder a los desafíos que aparecen.

¿De qué modo estás viviendo? ¿Cómo te gustaría vivir? Pensemos y decidamos hacer los ajustes y cambios necesarios para vivir más y mejor.

¡Ánimo!, hay que aprender a vivir!.