Sólo cuando domines el arte de amarte a ti mismo podrás amar de verdad a los demás. Sólo abriendo tu corazón podrás llegar al corazón de los demás.- Robin Sharma, escritor

Para sentirse bien hay que aprender a valorar lo bueno de uno mismo. El resultado es una personalidad sana. Al ser espejos los unos de los otros, el éxito en AMAR consiste en que las personas encuentren su belleza y bondad al compartir y convivir con nosotros. Nadie puede conocer y reconocer su propia valía y belleza hasta que haya sido reflejado en otro ser humano que lo valore, que le interese, que lo ame. Lo mejor que podemos ofrecer a otra persona es que encuentre y reconozca su propio valor a través del amor.

La condición básica para AMAR es que nuestro amor sea liberador, nunca posesivo, esto es: respetar la libertad de ser, inherente a cada persona. El verdadero amor afirma. No pretende poseer y manipular, como si el otro fuera un objeto de su propiedad, que conserve sus propias ideas y tome sus propias decisiones.

Nuestra naturaleza nos lleva a relacionarnos. Es la búsqueda constante del “yo” que quiere encontrar un “tú” para, tal vez, formar un “nosotros” en amor. El éxito o fracaso de esta búsqueda es esencial para el éxito o fracaso de una vida humana.

La incapacidad de formar relaciones profundas es la causa fundamental de enfermedades emocionales, ya que la sensación de ser desead@ y la satisfacción de pertenecer son necesidades básicas desde la infancia. Nuestro bienestar físico y psicológico está basado en el amor afectuoso y demostrativo que recibimos, nos proporciona seguridad y nos revela que somos dignos de ser amados para ser capaces de entregarnos con amor y confianza, corriendo el riesgo de amar y recibir amor.

Mi conclusión es que el amor entre un hombre y una mujer puede ser la experiencia más liberadora y más satisfactoria de la vida humana adulta siendo capaces de arriesgarnos, abriendo las puertas del corazón para que el amor fluya y exponiendo las áreas más sensibles de nuestro ser, por entero, a otra persona.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.