La actitud de responsabilizarnos por lo que sucede en nuestras vidas nos da poder para crear la realidad que deseamos vivir.- Anónimo

Ni la admiración de los demás, ni las posesiones materiales, ni las conquistas sexuales o la cirugía plástica crean nuestra realización personal, tampoco nos hacen exitosos en el matrimonio ni en la maternidad/paternidad… ¿Cómo puedo encontrar un significado y objetivos y sentirme bien conmigo mism@?, ¿cómo hacer que mi verdadero yo pase al frente?

Lo que nos da plenitud y gozo en los diversos roles que aceptamos vivir es estar conscientes, respetando la realidad sin evadirla ni negarla; estar “despiert@s” en lo que hacemos mientras lo hacemos, querer comprender todo lo que sí nos concierne y vivirlo de acuerdo con nuestros valores y objetivos.

Hay que estar atent@s tanto al mundo externo en el que estamos inmersos, como al mundo interior que bulle dentro de nosotros. Comprender y aceptar nuestros verdaderos pensamientos, emociones, sentimientos y acciones siendo respetuosos y compasivos con nosotr@s mismos, incluso cuando creemos que nuestros sentimientos no son dignos de admiración porque esto nos dará la oportunidad de tener una mejor relación, con menos conflictos y rechazo con uno mismo, sin reproches y con paz poder aceptar lo que nos parezca mejor, acorde con nuestra esencia y dignidad humanas.

Cuando reconocemos que somos los autores de nuestras decisiones y acciones, que nadie vive por otro ni va a arreglarnos la vida o hacernos felices… Cuando respetamos nuestras necesidades y las atendemos… cuando lo que queremos lo hacemos realidad con decencia y respeto en nuestras relaciones con los demás… Cuando estamos dispuest@s a ser quienes somos y hacer que los demás se den cuenta de ello… Cuando somos auténticos defendiendo nuestras convicciones y valores… Cuando con firmeza asumimos la responsabilidad de identificar nuestras metas y llevamos al cabo las acciones para llegar a ellas desarrollando la voluntad, entonces podremos decirle al Creador ¡Gracias, por darme la vida!
¡Ánimo! hay que aprender a vivir.