Sólo el hombre, entre todas las criaturas de la tierra, puede cambiar sus propios patrones…- William James, filósofo y psicólogo

Cada día que vivimos, la vida nos cuestiona. Las ideas equivocadas o los conceptos erróneos están en las raíces de las vidas infelices, improductivas y desajustadas socialmente. La salud y el gozo empiezan con ideas saludables, acciones amorosas y respetuosas para con uno mismo.

Al deformarse las percepciones, las emociones se disparan con gran intensidad y producen desequilibrio en toda la personalidad del individuo.

Por esto, las personas neuróticas se desgastan a sí mismas batallando con lo que piensan y sienten interiormente y las lleva a buscar con quién o con qué seguir peleando en el mundo exterior.

Cuando tenemos un sentido de valía, aprecio y una buena imagen personal, es más fácil encontrar lo bueno en los demás, y en las diversas situaciones. Salvaguarda nuestra dignidad e integridad; la personalidad es más agradable y atrayente; se es flexible y nos adaptamos mejor a los cambios naturales de la vida. No son los eventos, personas o cosas por sí mismos los que nos perturban emocionalmente sino el significado que les damos. La corriente terapéutica racional-emotiva (Dr. Albert Ellis) contempla la esperanza y posibilidad de ser felices y tener una vida mejor cuando reorganizamos la manera personal de pensar.

Sólo es posible lograr el equilibrio emocional cuando ajustamos el pensamiento a la realidad. La interpretación equivocada de alguna situación nos lleva a perturbaciones emocionales y psicológicas. Hay que desechar y/o al menos poner en duda pensamientos irracionales e irreales, como: “Debo ganarme el amor y la aprobación de todas las personas de mi familia y de la sociedad, especialmente de las que me son más importantes”. Claro está que es un objetivo inalcanzable e irracional porque nadie podrá jamás tener el amor y la aprobación de todos los demás. La persona en ese loco empeño vivirá ansiosa, frustrada y se autodestruirá.

Es vital revisar nuestras ideas, pensamientos y creencias para ajustarlas a la realidad y no permitir que ésta se distorsione con ideas absurdas y objetivos inalcanzables.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.