No soy gran cosa, pero SOY todo lo que tengo.- Jess Lair, psicólogo y escritor

Es una buena decisión querer y procurar que los demás vean en nuestra persona al verdadero ser que habita en nuestro interior, sin que las apariencias engañen. Hay que disfrutar los dones que el Creador nos ha regalado.

Cuando se vive conscientemente cada etapa de la vida, se puede continuar con el sentimiento y la sensación de haber aprovechado al máximo nuestras posibilidades, dones y talentos. Esto nos permite que, al mirar atrás, sonriamos satisfechos por lo realizado y por los objetivos y metas alcanzados.

No todo será perfecto; sin embargo, nuestros cuerpos físico y emocional estarán mejor porque, a pesar de los cambios culturales y de las diversas corrientes de pensamiento, la vida sigue siendo la misma, con principios y valores fundamentales que no cambian ni cambiarán como: la realidad, la salud integral, la libertad, el amor y muchos más.

Reconocer la realidad nos da libertad de acción; es el primer paso para encontrarle sentido a la vida. Evitar que las apariencias engañen también ayuda a ser auténticos con nuestros pensamientos y sentimientos e indirectamente es uno de los mejores caminos para mantenerse y crecer en equilibrio emocional y con un cuerpo sano. El cuerpo toma nota de todo lo que hacemos y de lo que no. El estilo y la calidad de vida dependen de la actitud adoptada ante los desafíos de la existencia. Si nos convertimos en nuestr@ mejor amig@, nuestro ser lo reconocerá y dará lo mejor de sí para nuestro bienestar.

Así es que, si estamos bien, podremos ser solidarios brindando amor y cuidados a los demás. A veces, quienes nos rodean no coinciden en nuestro camino elegido; sin embargo, esto no debe detenernos, ya que la salud integral, el proyecto de vida y su propósito son responsabilidad y decisión personal.

No malgastemos nuestra energía en apariencias engañosas. Ser uno mismo empleando lo que somos y tenemos ¡es maravilloso!

¡Ánimo!, hay que aprender a vivir!.