El proceso de envejecimiento es un ejemplo del mundo en el que vivimos, en el cual la mente está ligada al tiempo. Al ser conscientes de esto, la pregunta práctica es ¿Cómo podemos volvernos más jóvenes? O dicho de otra forma: ¿Cómo podemos mantenernos en buena forma física hasta una edad avanzada realizando actividades o deportes con mayor eficiencia, que quienes estén muchos años por debajo de nuestra edad biológica?

La estadística dice que a partir de cierta edad ya no podemos hacer determinadas actividades, que habrá falta de reflejos, menor fuerza física y tendremos más dificultad para concentrarnos y recordar cosas. Sin embargo, hay personas que desafían esa estadística, entre ellos los artemarcialistas quienes logran hazañas no acordes a su ‘edad’.

En lo personal he visto a practicantes de artes marciales romper el dato de la edad, un ejemplo de la relación mente-cuerpo está en un ‘joven’ de 67 años, Mateo González Sánchez, quien hace 4 años entrena defensa personal con una voluntad férrea. Durante tres años tomó clases en el local de sindicalizados del Gobierno del Estado, al suspenderse el entrenamiento ahí por remodelación, siguió entrenando en el Dojo de Francisco de Montejo.

Cabe mencionar que “Mati”, como se le conoce, vive en la Unidad Morelos, cerca del Kukulkán, por lo cual atraviesa la ciudad para entrenar con un grupo de jóvenes que bien podrían ser sus hijos e incluso algunos sus nietos, haciendo combate con ellos al tú por tú y ganando el respeto de sus compañeros, los cuales de manera difícil vencen su guardia.

En más de una ocasión he escuchado a personas de menos de 40 años reafirmar que ya están muy grandes, dejándose vencer por el sedentarismo con la cual sólo limitan sus verdaderas capacidades.

La clave está en los pensamientos, en mantener el enfoque en metas, en sentirse joven y aunque el tiempo pasa, podemos con la relación mente-cuerpo mantener un estatus de bienestar más allá de lo establecido.