Finalmente, salvo un cambio de última hora dispuesto por el Tribunal Electoral de la Federación –el conocido popularmente como Trife-, la única de los independientes (que en un principio llegaron a sumar cerca de 80) que estará en la boleta para la elección presidencial será Margarita Zavala de Calderón. Atrás quedaron Armando Ríos Piter y Jaime Rodríguez, “El Bronco”, que dejó tirados a los nuevoleoneses para ir en pos de una aventura electoral con pocos visos de realizarse.

Atrás quedó también un nuevo pedazo destrozado de la ya de por sí andrajosa democracia mexicana, otra vez víctima de la trampa y el engaño –al menos, según dice el Instituto Nacional Electoral-, porque los llamados independientes, desde doña Margarita hasta el “Bronco” se encarreraron en una contienda a ver quién cometía más chanchullos, aunque ella ahora diga que hubo mano negra de personas que quisieron manchar su búsqueda de firmas y que las va a denunciar.

Haga lo que haga, sin embargo, igual que los otros que anuncian que se van a inconformar, incluido Pedro Ferriz de Con, una figura que hizo concebir alguna esperanza de realizar el postulado constitucional que nos da derecho de votar y ser votados a todos los ciudadanos mexicanos, aun sin pertenecer a un partido político, y que fue incluido en la ley electoral, quedó dañado profundamente por la inveterada costumbre de hacer trampa. Unos con trampita y otros con trampota, pero todos los “independientes” contribuyeron a torpedear esa posibilidad.

Según la señora Zavala, en su caso hubo personas de fuera de su círculo que introdujeron a embozados quintacolumnas para cometer el ilícito que sólo llega a 425 credenciales falsas, aunque del millón y medio que dice que recabó, el INE sólo le reconoció como válidas 870 mil 168 (suficientes para figurar en la boleta), porque pudo probar que no las obtuvo “haiga sido como haiga sido”. Sobre más de 700 mil quedó el velo de la sospecha y eso, quiera o no, mancha todo el proceso de búsqueda de adhesiones.

Lo triste, sin embargo, es que prófugos de los partidos, como son el gobernador de Nuevo León, el señor Ríos Piter y la propia señora de Calderón se embozaron en la figura de “independientes” para ver satisfechos sus afanes de poder.

Otra vez la democracia mexicana queda bajo toneladas de dudas, sospechas y certezas de que no se puede ganar en México si no es con cochinadas. Esto apenas empieza. ¡Cuántas cosas nos falta ver!