Los votantes yucatecos perdimos la oportunidad de oír a los candidatos al Gobierno del Estado exponer sus planes de trabajo, sus propuestas y sus ideas e ideales para Yucatán en el debate organizado por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, que los metió en un estrecho y acartonado formato y les impidió mirarse a los ojos, decirse lo que se tenían que decir y contrastar sus plataformas. Les hicieron preguntas que no aportaron nada nuevo y a las que en muchas ocasiones no les dieron la respuesta que era de esperarse. Si les preguntaban de derechos humanos, hablaban de salud y transporte… y así.

Ya se ha dicho hasta la saciedad en las redes sociales –y es algo en lo cual coincido-: los conductores (moderadores les llamaron, pero sólo planteaban la pregunta y se quedaban callados aun cuando los candidatos se fueran por otro lado) estaban metidos en camisa de fuerza, me parece. A José Luis Preciado, con todas sus tablas en la televisión, se le vio rígido, acotado; a María José Gil, una guapa y muy buena cantante, no le conozco experiencia en conducción de eventos y por ello no juzgo su actuación (otra cosa hubiera sido si les hubieran permitido interrumpir a los aspirantes para indicarles que se sujetaran a los términos de las preguntas). Del “comité de expertos” mejor ni hablar; de pena.

Si me preguntaran quién ganó el debate –aunque con las rígidas formas establecidas es difícil decirlo- tendría que responder que Mauricio Sahuí, cuya experiencia como tribuno en los congresos estatal y federal fue más que evidente y cuyas propuestas fueron las más claramente expuestas. Al Dr. Jorge Zavala Velázquez, cuya mente de científico supo darle estructura y coherencia a sus intervenciones, yo lo candidateo para Salud en el próximo sexenio. De flojera Huacho Díaz (sus genuflexiones ante su nuevo jefe sonaron más huecas que una moneda de tres pesos) con sus denuncias acedas contra Mauricio Vila. A Vila le respondió cabalmente Sahuí las alusiones que hizo a sus bienes; de antología: “Ese rancho ni yo lo conozco”. Vila planteó temas concretos que ya ha expuesto en su campaña, sobre todo en salud, plan que me parece excelente.

Hubiera querido oír alguna propuesta en el escabroso asunto de la Defensoría Legal del Estado, una mancha en la administración que ya dura décadas y que daña a miles de familias sin recursos para acceder a la justicia.

En resumen: es difícil decir quién ganó porque no los dejaron soltarse, pero muy fácil señalar perdedor: el Iepac.