El pasado fin de semana, la capital yucateca fue sede de un evento deportivo que, con el paso de los años, ha ido tomando mucha fuerza en el Estado, y me estoy refiriendo al triatlón 2018, que dio inicio desde temprana hora en el puerto de Progreso y remató en el Paseo de Montejo. En esta ocasión, según datos oficiales de las autoridades, fueron más de mil 650 atletas de 29 entidades de México y también de España los que llegaron a las tierras del Mayab para esta competencia de talla internacional. Si a estos competidores les sumamos al menos un acompañante, las habitaciones de hotel, la comida y los recuerditos que se pudieron haber llevado a sus lugares de origen, estamos hablando de una importante derrama económica para nuestra entidad que se generó en menos de 48 horas.

Eventos deportivos, congresos y convenciones, el turismo médico y espectáculos de talla internacional, como lo fue el homenaje al maestro Armando Manzanero en Chichén Itzá, han sido en los últimos años la estrategia de las autoridades para hacer que más gente nos visite y así catapultar el nombre de Yucatán; es por tal motivo que hemos visto cómo se ha dado prioridad a infraestructura que pueda garantizar todo lo mencionado anteriormente y muestra de ello es la próxima inauguración del Centro Internacional de Congresos y Convenciones, que incluso, en voz de las autoridades, ya tiene vendidas varias fechas para importantes eventos.

Aquí lo que hay dejar claro es que esto tiene que ser un trabajo en conjunto y en constante innovación, sólo de esa manera se logrará seguir con esa buena racha que tiene la entidad. Incluso los que habitamos en Yucatán tenemos, como dicen por ahí, “vela en el entierro”, pues de nosotros depende que los turistas se lleven una buena impresión de los anfitriones; también así ayudamos a promover el turismo.