Tan sólo llegar, sentir la brisa del mar en mi rostro y ver a cientos de familias divertirse a la orilla del mar me llena de satisfacción y orgullo; simplemente me pone feliz. Para quien no lo conozca, Progreso es el puerto más representativo de Yucatán y se encuentra a 30 minutos de Mérida, nuestra ciudad capital.

Al llegar, fue sencillo encontrar dónde estacionar, y un espacio en el Malecón para sentarme a contemplar las olas del mar que rompían en la orilla. Las horas pasaron y mi mirada seguía perdida en las gaviotas que pasaban sobre mi cabeza, volaban rápido y bajo, creo que analizaban qué botana o fritura le robarían a los turistas, eso es clásico.

Tengo que ser sincero, Progreso es uno de mis lugares favoritos de Yucatán, y esto es por muchas razones, que, si las señalara podría ocupar al menos 40 hojas, así que mejor me las quedo. Mientras los dedos de mis pies jugaban con la arena, pensaba y analizaba lo afortunados que somos los yucatecos, sobre todo los meridanos, al tener un paraíso tan cerca y al alcance de todos; no importa si llegas en automóvil, en transporte colectivo, o camión, siempre habrá un pretexto perfecto para disfrutar de nuestro puerto.

Lo que es evidente es el crecimiento imparable que ha tenido Progreso en los últimos años y creo que ha sido en todos los aspectos, pero más en lo turístico, ya que cada año vemos más y mejores negocios compitiendo a la orilla del Malecón para captar a los cientos de turistas que caminan por sus calles, eso me da orgullo.

Solo o acompañado, ver la puesta de sol es algo a lo que también te invito, sentarte a la orilla del mar, dejar que las olas toquen tu cuerpo, admirar las hermosas postales que nos entrega la naturaleza… no cabe duda que vale mucho la pena. Progreso es nuestro puerto, el puerto de nuestro Estado, hay que presumirlo, defenderlo, pero sobre todo cuidarlo, ya que si todos lo disfrutamos desde niños, es justo que las nuevas generaciones tengan esa oportunidad.