El virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.- Platón

Cuando los malos sirvan de ejemplo y los buenos de mofa estaremos en un verdadero problema. Se habrá invertido la escala de valores, lo que ya hemos visto que Nietzsche refiere como la transvaloración ética. El mundo al revés.

Tanto en las sociedades actuales, como seguramente en la de Platón, hay una tendencia a reconocer como estereotipos a seguir a aquellas personas que, independientemente de los medios utilizados para convertirse en hombres o mujeres de dinero, son exitosas económicamente.

Por eso se sigue a personajes como los narcotraficantes, capos o malhechores. Es irónico, hasta parece mentira, pero vende más una noticia que se refiere a algún mafioso que un científico que contribuye con una causa humanitaria.

Pareciera que el mal es noticia, está de moda. En la actualidad hay una marcada tendencia hacia la sobrevaloración de la maldad; vende, es noticia y denota astucia en quien lo realiza. Parece que el mundo de hoy es de los malos. En ocasiones éstos consiguen la fama pública. Hay grupos de seguidores de la maldad. Ésta representa para ellos al hombre astuto, hábil, tenaz, que consigue todo lo que se propone. Es lamentable que nuestra sociedad actual privilegie y prefiera tener como estereotipo a la maldad que a la bondad. Estamos convencidos de que la bondad es mayoría, pero no se nota, porque no vende, no genera conmoción social, como la genera la maldad. Sabemos que hay más gente buena que mala, no obstante ello, la mala se da a notar; parece que al mundo de hoy le interesan los malos, astutos y oportunistas, que parecen aves rapaces y capaces de cualquier crueldad que sus fuerzas les permitan. Luego entonces, muchos individuos que deseen ser valorados deben etiquetarse con el “mote” de malos, de pecadores conscientes. Como si esa condición los hiciera más virtuosos que los otros.

A la gente con buenas actitudes se le suele visualizar como aburrida, poco interesante; es algo teórico, algo que debería de ser. En cambio a los pecadores se les percibe como hábiles, cínicos, inteligentes y prácticos. Reiteramos, es una especie de conversión de los valores y los roles del comportamiento ético.

En lugar de tener como héroes a verdaderos personajes que han luchado por una causa noble, muchos ahora idolatran personajes oscuros, perversos, inclinados del lado de la maldad.