Un tonto pobre siempre será tonto. Un tonto rico siempre será rico.- Paul Lafitte

La mayoría de las personas asociamos inversión extranjera con prosperidad y desarrollo. Sin embargo, esto tiene sus vicisitudes. Como todo fenómeno económico, la Inversión Extranjera Directa (IED) tiene ventajas pero también desventajas. En ocasiones pasadas expusimos algunas de las ventajas que la IED produce en los países receptores. En esta oportunidad expondremos varias de las desventajas que este fenómeno económico genera en los países donde se establece.

Debemos dejar claro que hoy las naciones están ávidas de recibir este tipo de inversiones ante la insuficiencia de la generada por sus nacionales. El capitalismo rampante necesita apoderarse de los mercados nacionales a como dé lugar. La expansión de sus economías es condición de su sobrevivencia y progreso. Los inversionistas extranjeros no son palomas de la caridad, llegan a hacer negocios y business is business.

En primer término, la IED genera un desplazamiento de inversión local. Es muy difícil que empresas domésticas puedan competir contra grandes consorcios internacionales que apuestan con fuertes cantidades para apoderarse de mercados que son de su interés. Aunque no siempre la IED es proveniente de corporaciones poderosas.

En segundo lugar, suele pasar que traen tecnología que no es “de punta”. En ocasiones ocurre que la tecnología de avanzada se queda en los países de origen. Solo exportan la necesaria para brindar sus servicios.

Otra desventaja es que los mejores puestos laborales de esas empresas son para ciudadanos del país de origen de la inversión. En general, los managers o gerentes de hoteles de gran turismo y de 5 estrellas son del país que invierte.

Llega a ser de tanta influencia la IED que condiciona la vida política y social del país receptor. Ejemplos: la United Fruit Company fue muy importante en Cuba en los años 40 y 50 y la Anaconda Copper Mining Company en Chile. Estas desventajas no son las únicas, pero en otra oportunidad las expondremos.

Pese a que la mayoría de los gobiernos presumen del enorme volumen de IED que llega a sus países, esa inversión es una muestra de incapacidad de los empresarios locales de generar sus propios negocios que les posibiliten competir y proporcionar bienes y servicios a los habitantes de la región.