Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente ya no hay quien lo niegue.- Letra de la canción “Cambalache”, de Enrique Santos Discépolo

Es alarmante el índice de suicidios en muchos estados de nuestro país. Nuestra Península de Yucatán no es la excepción. Atentar contra sí mismo es una forma de violencia personal y social. Las causas son muchas. El índice entre personas jóvenes es mayor que entre personas de otras edades.

Los tiempos actuales no son fáciles. El mundo posmoderno es un laberinto disímbolo multicolor que en muchos casos abruma, sobre todo a individuos jóvenes en busca incesante de respuestas a interrogantes inentendibles a la luz de la subjetividad y el relativismo imperante. Mientras la modernidad coqueteaba con “la diosa razón”, los posmodernos proponen la simpleza de: “Vive y deja vivir.”

Si alguien le dijera a usted, amable lector, que tener conatus es querer vivir, difícilmente relacionaría este término con la felicidad o las ganas de vivir. Todos los individuos debemos tener una actitud de querer vivir y tener una vida plena, entonces seguro las cosas cambian. Tener esas ganas es tener conatus (para Friedrich Nietzsche eso no es más que la voluntad de poder).

El término conatus es antiguo, desde Descartes hasta Spinoza hicieron uso de él. Conatus es utilizado por Spinoza para designar la voluntad de vivir, una energía, una inercia, impulso hacia la vida. Pero ¿cómo lograr ese conatus en un mundo materializado y dominado por las pasiones y los subjetivismos? Educación ante todo. La filosofía y el conatus humano pueden ayudar a convertir a los jóvenes en seres pensantes y actuantes para una vida significativa y finalmente encontrar la felicidad.

Debemos por tanto hacérsela llegar a los jóvenes para cambiar sus paradigmas de felicidad y que puedan encontrar la paz en su interior y hacerles de este mundo complicado de formas inacabadas un lugar de armonía, donde se realicen plenamente como seres humanos pensantes y actuantes. La filosofía debe trascender de la lección a la acción.