El pasado 15 de mayo dio inicio formal la temporada de ciclones tropicales en el Pacífico y, según la primera estimación, la presencia de estos fenómenos será importante como la del año pasado: la probabilidad de que al menos un gran huracán (de categorías 3 a 5) toque tierra, calculada sobre todas las costas de los Estados Unidos, es del 63%, contra un 52% de promedio en el siglo XX. En el Pacífico Oriental, el promedio histórico es de 15 ciclones tropicales, ocho con categoría de huracán y entre tres y cuatro mayores. El porcentaje de probabilidades de que un ciclón de importancia afecte el territorio mexicano es de 39%, 8% más alto que el normal; en la costa del Golfo de México, desde la Florida hasta Texas, las probabilidades llegan al 38%, contra un 30% habitual. En el Caribe, la estimación es del 52%, un 10% más que el promedio.

Todos los estados costeros son vulnerables, pero existe mayor probabilidad de que un ciclón tropical penetre por Baja california Sur, Sinaloa, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Jalisco, entre septiembre y octubre. Hay sistemas que no alcanzan categoría de huracán y son llamados tormentas tropicales, que son los que ocurren con mayor frecuencia y pueden causar graves daños a la población por las lluvias intensas que provocan inundaciones, deslaves y avalanchas de lodo en las zonas costeras y tierra adentro.

La temporada de huracanes en el Atlántico se inicia oficialmente el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, sin embargo, no debemos olvidar que la formación de ciclones tropicales es posible en cualquier tiempo. El Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos predice para el Atlántico: 14 ciclones tropicales nombrados, 7 huracanes, 3 de ellos intensos. Los promedios para el período 1981-2010 fueron de 12 tormentas tropicales con nombre y 6.5 huracanes (2 intensos). Los avances de predicciones en abril sobre el comportamiento de la estación de huracanes en el Atlántico hay que tomarlas como tendencias. En Yucatán sabemos las consecuencias de un ciclón tropical, pero también estamos muy avanzados en prevención y atención a los efectos de estos fenómenos, aunque no debemos dejarnos llevar por personas malintencionadas que, en caso de presentarse un ciclón, abusarán de las redes sociales para generar pánico. No hay que olvidar que en los últimos 5 años la población de personas provenientes de otros estados es muy alta y la mayoría no ha vivido en carne propia el paso de un huracán. Esperemos que la madre naturaleza sea benévola con nosotros y no nos dé un gran susto.