Los espacios públicos se desarrollaron como lugares para la expresión y la apropiación social, convirtiéndose en sitios que albergan el cotidiano día a día de sus habitantes y enriquecen la vida colectiva; son equipamientos que dan identidad y carácter a una ciudad, sitios que nos permiten reconocerla y vivirla plenamente, que conservan la memoria de sus habitantes en sus espacios naturales, culturales y patrimoniales.

Sin embargo, a lo largo del tiempo, el concepto de parques ha ido cambiando, así como las formas de uso de los mismos. En un principio estaban relacionados con la existencia de espacios verdes y el bienestar ecológico y climático de las ciudades; pero hoy día se han convertido en lugares que han sido apropiados por personas que les dan usos específicos para pequeños grupos sin importar lo que la sociedad y la ciudad demandan. Por esta razón, es importante el rescate de estos espacios estratégicos, agregándoles equipamientos culturales para el entretenimiento y la preservación de tradiciones públicas y el arraigo cultural.

Los parques deben ser lugares en los que se preserven manifestaciones culturales históricas, para su conocimiento y su arraigo permanente en beneficio de todos, procurando la programación periódica de eventos culturales y la participación y el disfrute de todos. Hay que tener muy claro que la cultura es una de las formas en las que podemos y debemos expresarnos, conocer nuestras tradiciones, así como enriquecer nuestras vidas, incuso teniendo expresiones de la cultura de otras regiones, especialmente de la música, la danza y el teatro.

La apuesta de promover espacios culturales en nuestros parques puede convertirse en un motor económico con grandes beneficios para la comunidad, ya que pueden volverse elementos de beneficio para toda la comunidad, en los cuales se podrán realizar obras que puedan enriquecer la cultura comunitaria y ayudar a recaudar fondos para mejorar los mismos espacios públicos, incluso para crear y equipar otros que fomenten la sana recreación y enriquezcan el tejido social. Nuestros parques pueden ser un excelente ejemplo de espacios culturales donde las personas, sobre todo los vecinos, puedan disfrutar de buenas experiencias.