Desde el desarrollo del concepto de ciudad saludable, este objetivo se ha considerado como un proyecto dinámico, capaz de incorporar principios relacionados con el desarrollo sostenible, asumiendo compromisos encaminados a fortalecer y priorizar las acciones que tienen como objetivo la salud, la equidad y la justicia social para todos, expresando abiertamente el compromiso con todos en torno a la consolidación de una ciudad saludable, que debe tener como marco de referencia las estrategias y los planes de acción propuestos por la OMS en relación con la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la equidad, las políticas públicas saludables y, especialmente, la salud medio ambiental.

El atractivo del proyecto de ciudades saludables para los ayuntamientos no es exclusivamente por sus logros, sino especialmente por sus retos, ya que, si bien es muy importante destacar la necesidad de trabajar por la salud de todos, es igualmente importante desarrollar un proceso que logre una amplia participación de toda la comunidad y de los agentes sociales; este es un proceso de mejora continua que permite trabajar en redes sociales como elementos de colaboración voluntaria, compartiendo conocimientos y experiencias; es un proceso permanente que permite dar un nuevo enfoque a la gestión pública, incorporando a expertos en diferentes ámbitos para compartir conocimientos en torno a la salud global.
En este proceso lo importante es la creación y aplicación de planes integrales, cuyos pilares estratégicos son la cooperación intersectorial y la participación ciudadana. Es un proceso que facilita la evaluación del impacto permanente en la salud de los programas de desarrollo, contribuyendo a la eficacia y la transparencia técnica y política.

El reto que tenemos es ir avanzando hacia la incorporación de la salud y la equidad en toda la agenda política, desarrollando formas de gobierno cada vez menos jerarquizadas y dando a la ciudadanía y a los agentes sociales la posibilidad de participar en la mejora de la salud global. Para ello, es necesario establecer y potenciar alianzas, en una verdadera gobernanza, haciendo visibles el modelo de trabajo acordado y sus resultados en una Mérida saludable.