La noticia estuvo presente en todos los medios, señalando que las brigadas de personas voluntarias que se ofrecieron para limpiar la zona del playón de Progreso habían recogido una tonelada de residuos, pero la pregunta obligada es: ¿de dónde salió esa basura? Pues sin duda alguna esa basura fue tirada por la gente que no tiene la mínima cultura de protección del medio ambiente.

Lo cierto es que el principio fundamental del cuidado de las playas debe empezar por nosotros; complementariamente, corresponde a las autoridades contar con infraestructura adecuada de recolección y brigadas de limpieza, como sucede en diferentes lugares turísticos, para mantener limpios esos entornos. Además, es indispensable y permanente crear conciencia en toda la población por medio de programas globales de educación.

Siguiendo el ejemplo de diferentes playas, no muchas en México, mediante campañas se debe solicitar a la población y a los visitantes depositar sus desperdicios en botes clasificados, que se deben ubicar en lugares estratégicos o, como ocurre en muchas playas de mundo, llevarlos consigo hasta un sitio adecuado o incluso hasta su casa o su lugar de albergue; lo que hay que tener siempre presente es que el lugar limpio es el que se ensucia menos, no el que se limpia más.

Hoy día en el mundo existe un distintivo internacional denominado Blue Flag que reconoce a las playas y equipamientos costeros que han alcanzado la excelencia en materia de medio ambiente, tanto en la calidad del agua como en la educación ambiental, la limpieza, la seguridad y los servicios; este es un proceso que cuenta con protocolos estandarizados y un estricto proceso de selección, verificación y seguimiento, en pro del medio ambiente, en el cual el control de los residuos sólidos es esencial para alcanzar esta distinción.

En casos como el nuestro la contaminación costera puede provenir de actividades desarrolladas en los espacios urbanos que sin una cobertura suficiente de servicios de limpia, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales; y en casos como el nuestro este problema se agrava durante la alta afluencia de vacacionistas, ya que los servicios urbanos en las ciudades costeras se ven rebasados.