La democracia es definida como la forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por los ciudadanos… La verdad es que, a pesar de lo que se dice, en México no contamos con democracia, y el pueblo debe estar consciente de esto.

El debate del domingo, en teoría, debió ser una herramienta para que los mexicanos nos informáramos acerca de las ideas, propuestas y posibles soluciones que cada candidato aplicaría en caso de llegar a la Presidencia: ¿Cuáles son sus planteamientos ante la violencia y el narco?, ¿cómo luchar contra la corrupción en nuestras instituciones?, ¿de qué manera enfrentarnos a la crisis económica, los feminicidios, la inseguridad, el desempleo?

Los debates deben confrontar los puntos de vista sobre problemas que afectan al país, para que así cada elector elija con el mayor conocimiento posible.

Sin embargo no fue así. El debate fue una extensión de los malos, aburridos y vacíos discursos que todos los presidenciables han repetido desde el inicio de las campañas. Durante las cerca de dos horas de discusión, no se presentó ni un solo proyecto concreto y realmente sólo presenciamos una guerra de desacreditaciones y ataques entre cada uno de los participantes.

Esta herramienta otorgada por el INE terminó siendo mala en fondo y forma, y debido a la insistencia de los candidatos en atacar a sus rivales, sólo se ha logrado fomentar el voto desinformado que durante muchos años le ha hecho daño al país. ¿Cómo luchar contra eso?

Si en verdad queremos que la democracia esté presente en nuestro país, desde ahora es nuestra tarea investigar las propuestas de cada candidato y reflexionar en nuestra elección más allá de las apariencias y superficialidades.

Es hora de analizar, comparar e informar a quienes nos rodean, pero siempre con respeto a ideales contrarios. Si desde ahora no acatamos nuestras responsabilidades ciudadanas será muy difícil que algún día lleguemos a tener el México destacado que durante décadas hemos soñado.