El poeta tiene la capacidad de mirar el mundo de manera distinta, buscando siempre la reflexión a través de la metáfora. Para crear literatura, los escritores siempre van escarbando sobre el sentido de las cosas, cómo funciona la vida y de qué manera es más interesante contarla; sin embargo, solamente los poetas piensan en el alma de los conceptos y las palabras.

En la poesía todo aquello que tenga nombre es representación de algo más profundo: una mesa deja de ser sólo un mueble y puede adaptarse como un símbolo de comunión. Prácticamente es jugar con el lenguaje a ser el Creador, por eso muchos dicen que los poetas son gentes tocadas por Dios, o por lo menos que aspiran a serlo.

Esta visión parece adoptada por el joven poeta Esaú Cituk Andueza, quien, además de su labor como escritor, durante mucho tiempo realizó estudios religiosos y filosóficos, los cuales se ven reflejados en todo lo que crea. Ahora toca el turno de la antología “Vertientes”, en la cual comparte créditos con el quintanarroense Ángel Sulub y el tabasqueño Edgar Darniel García Gómez. Aquí, la voz poética del yucateco va enfocada muchas veces a relatar la nostalgia sobre el otro, como en los siguientes versos de “II”:

“Lléname de ruido, de bruma color ceniza/ una bocanada de carcajadas/ de un siniestro silencio oculto en la noche/ de un insomnio que respira tu recuerdo/ de un amargo café y agua caliente/ de kilometraje a través de la península/ (...) Lléname de las llamas que fueron tus años/ tu primera niñez en la bahía que te vio nacer/ que te vio llorar cuando conociste el aire/ cuando te faltaron alas para pelear contra el fuego/ Lléname de hojas secas y atardeceres/ de risas sin nombre y lluvia de abril/ para que nada pueda ocupar el vacío/ que habita desde el último abrazo en la hamaca/ hasta el amanecer más cercano a la muerte”.

“Vertientes” se presenta la tarde de hoy jueves en el conocido Centro Cultural “El Colibrí”, calle 64 entre 55 y 57 del Centro de Mérida. El evento, de entrada libre, es a las 19:00 horas.