Una noche, camino a casa, me detuve en un super de venta rápida y, al dirigirme a la caja, entró una joven de unos 20 años y adquirió una cajetilla de cigarros. En forma coincidente, aún tenía frescas en la mente las cifras reveladas por destacado colega especialista en oncología (cánceres): sólo el 15% de los pacientes con cáncer pulmonar sobreviven debido a diagnósticos tardíos. Por si fuera poco, la OMS, da cuenta del incremento galopante de fallecimientos, que, con base en estadísticas al día de hoy, se aproximan a los 5 millones.

Del total de casos detectados, el 90% corresponde a fumadores, mientras que el otro 10% adquirió el padecimiento por exposición e inhalación de combustible o carcinógenos aéreos. En México, más de seis mil personas fallecen anualmente por esta enfermedad, que ocupa el primer lugar en mortalidad por tumores malignos en varones. Esto solamente por destacar el padecimiento motivo de análisis, toda vez que habría que sumarle infarto cardiaco, enfisema pulmonar y bronquitis crónica.

Aún recuerdo cuando en esta misma columna, hace algunos años, comentábamos que la solución propuesta era cobrar un peso por cada cajetilla vendida. Insistieron en que este “dinero” serviría para apoyar a las instituciones que tratan enfermos con problemas pulmonares crónicos o tumores, inherentes al consumo directo del tabaco. Ese peso era deducible de impuestos para la industria tabacalera.

Con estos elementos, a donde quiero llegar es a tu conciencia. Sólo podremos vencer a esta maquinaria adictiva con voluntad, madurez y responsabilidad. No les quepa la menor duda de que no habrá impuesto que no puedan pagar, ni legislador que no puedan comprar; tristemente “dinero mata principios”.

Tal vez no entiendan la preocupación y desesperación de nosotros los médicos, porque no han visto morir lentamente a un paciente, ante la impotencia de nuestros avances para vencer al cáncer pulmonar. Sólo existe un camino y se llama prevención.

Y si tú eres fumador, probablemente me contestarás: ¡De algo he de morir!, a lo que responderé que cobardemente olvidas tus obligaciones sociales, familiares, laborales y económicas. No estás solo, te necesitamos para mantener nuestra cohesión social.

Por ello antes de llevarte un cigarrillo a la boca, deja pasar tu vida en un instante y valórala; pero si aún quieres retar al destino, recuerda que tu chequeo regular podría ser una buena herramienta para detectar ese tumor a tiempo.