Nada puede lastimar más los sentimientos positivos de la persona humana que la muerte de un congénere, un familiar, un amigo…

En este sentido, recientemente la sociedad yucateca se conmocionó, ante las muertes violentas de una niña en la población de Tadziu y una mujer en Kanasín.
El pasado 25 de agosto, 20 organizaciones de la sociedad civil y la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán nos pronunciamos en condena a esas agresiones físicas que atentan contra la mujer y la niñez.

Nadie puede criticar el enojo ante esas agresiones que derivaron en la muerte de las víctimas de esos ataques, sin embargo han de prevalecer la cordura y los buenos sentimientos de las personas para no recurrir a la violencia o al insano deseo de hacer justicia por mano propia.

No debemos de olvidar que vivimos en un Estado de Derecho, en el que las diferencias entre los seres humanos deben de resolverse de acuerdo con las leyes que nos hemos dado para solucionar los conflictos que pudieran presentarse en el cotidiano acontecer de nuestra sociedad.

Ante los grandes yerros individuales o colectivos cometidos por la humanidad, hemos de volver la mirada hacia nuestro entorno y valorar todo lo positivo que hemos construido como seres humanos, luchando contra los sentimientos negativos y los antivalores, para dejar aflorar nuestras emociones positivas, como la solidaridad, la empatía, la comprensión y la tolerancia, entre otros, para crecer como seres dignos y ganarnos limpiamente el derecho a nuestra libertad, a vivir en paz y sin sombra de violencia y de agresiones.

No obstante, como defensor de los derechos del pueblo yucateco, hago también un enérgico llamado a las autoridades de procuración de justicia para que atiendan con prontitud cada uno de los casos, considerando el derecho de las familias a la justicia y a la seguridad.

También les pedimos a las autoridades estatales y municipales que tomen las medidas necesarias para garantizar el derecho constitucional de las niñas y los niños al sano desarrollo y a vivir en un ambiente libre de violencia.