Qué pasaría si mañana todos tomáramos la actitud al despertar de cambiar nuestro punto de vista, y en lugar de ver todo lo que nos falta pusiéramos atención y agradecimiento en todo lo que tenemos.

Cada caso es diferente, todos tenemos muchas carencias, pero también tenemos muchas bendiciones, es cuestión del punto de vista del que queremos vernos a nosotros mismos, a nuestros hijos, a nuestra familia, a nuestra comunidad, a nuestro país…

Empecemos por lo grande, por nuestro mundo. Es cierto hay muchas desgracias, mucha pobreza, muchas carencias, pero también hay muchos recursos, mucha gente buena, muchas posibilidades.

México es un gran país, que ha tenido la desgracia cultural de la corrupción, que nos ha hecho ir perdiendo mucho de lo que tenemos o al menos nos ha hecho dejar de ver lo bueno. Hoy tenemos las campañas políticas enfocadas en todo lo que está mal, pero si abrimos bien los ojos vemos a cientos de mexicanos que día a día cumplen con sus compromisos, ayudan al prójimo y se preocupan por su país. No es cuestión de un partido político o de un candidato, es algo que solo podemos hacer todos si decidimos ver a nuestro México de otra manera, desde otro punto de vista.

Con nuestra vida pasa lo mismo, hay obstáculos qué vencer, hay momentos de desesperanza, hay soledad, pero si ajustamos nuestro lente y vemos bien tenemos siempre mucho que agradecer. No podemos cambiar las circunstancias que nos tocan, pero sí cambiar la manera en que decidimos vivirlas. Tuve la oportunidad la semana pasada de conocer a una persona que me abrió los ojos aún más a esta realidad. Él fue diagnosticado con esclerosis hace 16 años y poco a poco ha visto cómo sus capacidades se van limitando. Yo pensé que iba a conocer a una persona que reflejara dolor y frustración y en lugar de eso conocí a un ser humano encantador y agradable, que me habló con los ojos llenos de luz. Un hombre que vive su realidad, que es muy dolorosa y difícil, con entereza y buen ánimo. Esto es pura motivación para seguir adelante, para enfocar nuestra vida desde otro ángulo.

Si no somos felices con lo que tenemos, tampoco seremos felices con lo que carecemos. Es decir, la felicidad, la serenidad viene de nuestra decisión interior de cómo encarar los obstáculos que se nos presentan. No necesitamos cambiar de país, ni siquiera tenemos que cambiar de sistema político, o de casa o de marido, lo que tenemos que cambiar es nuestra propia manera de vivir, nuestra decisión de cómo enfrentar nuestros problemas. La decisión de dejar salir nuestra luz interior y permitirnos brillar con lo que somos y lo que tenemos.

Dejemos que a nuestras vidas entre la felicidad, tenemos suficiente, y para algunos decirlo es relativamente fácil porque hemos sido bendecidos con mucho, pero hay muchas personas que viven de esta manera a pesar de circunstancias difíciles y hay personas que no importa cuántas posesiones tengan nunca logran encontrar paz, porque la felicidad y la serenidad no se pueden comprar, ni se pueden robar, solo se pueden vivir cuando decides que ésta sea tu actitud ante la vida.
El mundo podría ser muy diferente si a partir de mañana muchos de nosotros despertamos decidiendo ver y agradeciendo todo lo que tenemos.