Entre los propósitos de año nuevo muchas veces se encuentra el ordenar nuestras cosas, nuestra casa. Interiormente sabemos que un poco de orden exterior ayuda al orden interior. No es buena la obsesión o el absoluto orden , pero sí es importante vivir en un ambiente ordenado, saber dónde están las cosas.

Pasamos muchísimas horas de nuestra vida buscando lo que no sabemos dónde pusimos, como las llaves del coche, los lentes. Cosas que necesitamos de manera cotidiana y que muchas veces no podemos seguir nuestro día sin ellas, sin embargo no nos acostumbramos a ponerlas en un mismo lugar siempre, a tomar la decisión de designar un lugar para cada cosa. En ocasiones nuestro orden interior, nuestra paz nos ayuda a tener orden en el exterior. Pero también funciona de manera inversa, cuando sentimos que necesitamos orden interior podemos comenzar por poner orden en nuestro exterior, y esto nos ayudará a conseguir la estructura interior.

Esto se está convirtiendo en una tendencia mundial, los espacios en los que vive la mayoría de la gente son más reducidos, el tiempo que tiene una persona que trabaja fuera de casa para mantenerla limpia es cada vez menos y esto hace que el orden sea más importante. Por eso en muchos lugares han comenzado a surgir expertos en el arreglo de tu entorno.

Algunos de estos expertos recomiendan comenzar con el arreglo de lo más fácil, de las cosas que tienen menos valor sentimental para ti y eso hace más fácil el decidir qué conservar y qué desechar. Sugieren comenzar con la ropa, pero puede ser cualquier tipo de objetos que no tenga un gran significado sentimental para ti. Debes poner todos los objetos del mismo tipo juntos para así poder decidir cuáles de ellos te producen felicidad y cuáles son verdaderamente útiles.

Separa las cosas del área a ordenar por tipo. Por ejemplo puedes comenzar con el closet. La ropa de cada tipo debe estar puesta en un mismo lugar. Un lugar para pantalones, otros para camisas, otro ropa de salir, ropa de trabajo. No te enfoques en que debes descartar porque es más difícil, y en ocasiones doloroso, pon tu foco en qué cosas quieres conservar. Olvídate de la mayoría de las cosas que almacenas “por si un día las llegas a necesitar” y piensa en su verdadera utilidad.

Designa un contenedor para las cosas que tirarás y otro para las cosas que regalarás o donarás. Hay muchas cosas que hoy tú ya no necesitas pero que pueden ayudar a otra persona.

Define el estilo de vida que tienes o que quieres tener para que todas las cosas que decidas conservar tengan esa línea. Toma fotos del área que vas a ordenar antes para que te sirvan como motivación mientras avanzas. Ordenar requiere de tiempo y disposición, reserva un espacio suficiente de tiempo para ordenar el área designada

Decide un área especifica para cada cosa, es mucho más fácil mantener el orden si sabes en que lugar debes poner cada cosa que usas. Una vez que ordenes el área encárgate de las cosas que decidiste no conservar. Recuerda cuanto pueden ayudar a otras personas las cosas que hoy no necesitas y tómate el tiempo de donarlas a alguna institución que pueda utilizarlas ayudando a quienes más lo necesitan. Hay lugares como el Bazar de la Buena Voluntad que vende todas las cosas que recibe a precios económicos para poder ayudar a las personas que están enfrentando la enfermedad. (9444333). Toma una nueva foto que te muestre la diferencia y que te ayude a mantener el orden en tu vida diaria.

Ahora continúa con las demás áreas de tu casa adquiriendo experiencia en ordenar hasta que puedas llegar a cosas mas personales como tus papeles, tus fotos o tu teléfono celular. Una vez que adquieras la rutina del orden será mucho más fácil avanzar.

Mantener el orden es más fácil si tienes una disciplina diaria. Y recuerda que los hábitos requieren tiempo, no desesperes pero no te des por vencido. Los propósitos de año nuevo son planes a largo plazo que hay que ir consiguiendo poco a poco, sin olvidarlos pero sin apresurarlos para que estos cambios se conviertan en hábitos de vida.