Hay un concepto que hemos olvidado y que debemos de reintegrar a nuestras vidas, es el concepto de “En el mundo actual parece que nadie tiene suficiente”; las mamás dicen no tener “suficiente” tiempo para sus hijos, no tenemos “suficiente” dinero para tener todo lo que queremos y por eso tenemos que trabajar sin descanso; no tenemos suficiente juventud y por eso corremos tras el cirujano plástico, el botox y la liposucción, tratando de tener “suficiente belleza”; no tenemos “suficiente” felicidad y por eso tomamos antidepresivos y vamos de psicólogo en psicólogo, pedimos que nos lean las cartas, buscamos un futuro más “satisfactorio” a base de negar el presente y empeñarte en ver lo que te falta en lugar de disfrutar de lo que tienes.

No entendemos lo que es la saciedad, el sentirnos satisfechos, siempre queremos más de todo, queremos más comida, mas belleza, más diversión , más dinero, más tiempo, más felicidad …

Nuestra mente ha quedado atrapada como el pequeño hombrecito que manejaba al mago de Oz, creemos que manejamos algo, que decidimos por nosotros mismos, que podemos controlar cuando en realidad estamos llenos de miedos, de condicionamientos, de pérdidas, de odio, de pasado. Esto nos domina de tal manera que llegamos incluso a pensar que nosotros “no somos suficiente” o que no tenemos suficiente. Estos miedos, nos hacen creer que siempre necesitamos más, como un mecanismo que nos mantiene en movimiento, viviendo una vida sin sentido en la que sólo buscamos cosas que llenen nuestro vacío, que tapen nuestro dolor, que anestesien nuestros sentidos y no nos permitan vivir.

Esta inercia que nos mantiene en movimiento confundiendo la adrenalina con felicidad, pero que en realidad nos mantiene presos del estrés y la ansiedad, y así vamos por la vida corriendo en círculos en esta loca rueda de la fortuna en la que hacemos pensar a nuestro cerebro que la adrenalina es la recompensa, que sólo necesitamos más dinero, más tiempo, que la recompensa llegará en un futuro incierto.

Y así vemos a nuestros niños y jóvenes llenos de insatisfacción, recibiendo regalos pero deseando mas, teniendo un juego pero deseando el nuevo; adultos que se comparan unos a otros para encontrar motivación en los celos y la envidia, queriendo ser mejores que los demás, queriendo cambiar y queriendo controlar a los demás cuando no tenemos ni siquiera el derecho de hacerlo, queriendo ser diferentes porque en el fondo sentimos que “no somos suficiente”.

Esta carrera no terminara sino hasta que nos demos cuenta de que “sí somos suficiente” y usualmente también tenemos suficiente, debemos aceptar el concepto de plenitud y de saciedad. No necesitamos tener más, el tener más de lo que realmente necesitamos nos estresa, nos hace tener miedo por conservarlo, por no compartirlo.

Podemos comenzar por reconocer la abundancia y sentir la saciedad en nuestras vidas, sentir nuestro cuerpo, nuestra respiración. Siempre hay aire para respirar, podemos vaciar nuestros pulmones por completo sin sentir miedo de que al volver a respirar no haya aire para llenarlos. De nada serviría querer respirar de más, o querer guardar un poco de aire en nuestros pulmones por si se acaba. Utiliza tus sentidos para gozar todo lo que te rodea y deja de correr tras las cosas que te faltan. Mejor dedica tiempo a amar las que te rodean, goza de tus hijos, de tu pareja, tus amigos, tu familia.

Sal de la rueda de la fortuna de la búsqueda, de la acumulación, pierde el miedo y disfruta de la alegría de estar vivo, agradece la comida que tienes, los sabores, los olores, los colores, las sensaciones... hay tanto que agradecer. Descubre cómo tienes lo suficiente a base de observar y disfrutar lo que te rodea sin quererlo poseer, sin querer más, respira profundo y piensa cuánto tienes que agradecer y vive a plenitud este 2018 sintiendo que tienes mucho que agradecer y que tienes suficiente.