Este fin de semana llegué finalmente a una meta para la que trabajé durante muchos años sin conseguir el resultado que hoy logré y que me tiene feliz. Como entenderán, eso me puso a pensar en la cantidad de caminos que recorrí para obtener este preciado trofeo y las miles de ocasiones en que frustrada tuve que buscar nuevos caminos.

Concluí que la perseverancia de quienes buscan premios más grandes, como medallas olímpicas o curas de enfermedades, es el motor que te puede permitir seguir todas las vueltas que la vida te lleva a caminar para conseguir el éxito.

Hay algunos que buscan la presidencia de su nación y no lo consiguen a pesar de las estrategias que utilizan, buenas o malas, eso no está a discusión, para obtener su deseo. Y entonces me pregunto si realmente es ese el fin último o si en realidad disfrazan los objetivos para conseguir lo que quieren, que es permanecer en la eterna campaña. ¿Suena a trabalenguas?

Los que trabajan todos los días para llevar dinero a su familia, incluso para lo básico, seguramente hacen tanto esfuerzo como los que entrenan todos los días para participar en un maratón, porque la situación económica en el mundo obliga a todos a poner más tiempo en una labor que les permita un nivel de vida mejor.

Sin embargo, creo que todos necesitamos añadir pasión a la actividad a la que nos dediquemos para conseguir los éxitos que hemos añorado. Todos los que se esfuerzan tienen la razón, los que logran obtener lo que persiguen, los que llegan hasta donde quieren, y aunque no creo en la frase “el fin justifica los medios”, sí creo en la pasión que se necesita para llegar hasta donde soñabas.

Yo aprovecho que es lunes y que tengo personas apasionadas a mí alrededor que siempre son buena compañía para celebrar los logros. ¡Que sea feliz!