Me sorprende volver a ver juntos a más de diez mil mexicanos que van a la escuela, estudian y obtienen buenas calificaciones escuchando a personas que provienen de diferentes ámbitos y países para hablar del éxito que han conseguido, el camino recorrido, y las oportunidades que recibieron.

Pocos eventos me entusiasman tanto como este al que cada año convoca la Fundación Telmex Telcel, por las personalidades que acuden y porque puedo entender que este país avanza a pesar de los problemas. Que hay hombres y mujeres que alguna vez fueron rechazados para algo que pensaban querían hacer, pero que para fortuna de los humanos se fueron hacia otro contexto a desarrollar mejores oportunidades.

Me gusta ver a esos jóvenes con ganas de superarse enviar preguntas por redes sociales a los invitados, por ejemplo cómo encontraron el camino; es alucinante constatar que mientras transcurren los cambios de gobierno y empeoran los absurdos en la política, hay un importante grupo trabajando en mejorar su nación, cuestionando, atentos a lo que ocurre a su alrededor.

Creo que eso deja emoción en mí porque alguna vez, en otro siglo, alguien me ofreció su apoyo y quizá en agradecimiento también en mi ruta he ayudado a quienes buscaban un momento para desarrollar sus capacidades. Espero que esta acción se multiplique por millones.

Los becarios de la Fundación suman 550 mil y hay que tomar en cuenta que casi 6,500 han obtenido el apoyo en Yucatán; creo que los números dicen algo de los connacionales que sí quieren hacer algo: afirman que hay mexicanos que se levantan temprano todos los días para aportar su granito de arena por el futuro de la República, aunque suene antiguo.
Me quedo con los que inspiran al decir que todos tenemos un chance cada día para aprovechar, que debemos rodearnos de inspiración, que si estamos preparados podemos enfrentarnos a los problemas de mejor manera.

Mejor aprovecho que es lunes para poner en práctica con mis millenials favoritos lo aprendido. ¡Que sea feliz!