Hay un nuevo movimiento mundial del que vale la pena hablar constantemente. Este movimiento se llama Slow Food y pretende contrarrestar todas las cosas malas que la comida procesada y rápida ha traído a nuestras vidas. En el ajetreado mundo en que vivimos estamos todo el tiempo tratando de ahorrar tiempo, pero debemos tener en cuenta que en ocasiones este ahorro de tiempo nos lleva a graves consecuencias en nuestra salud y en nuestra serenidad.

La verdad es que pasear rápido por el supermercado y elegir las opciones ya completamente procesadas o con el proceso avanzado de preparación parecería un ahorro de tiempo importante, en las casas de hoy ya no hay una sola persona designada para preparar la comida, y la persona que lo va a hacer cuenta con un tiempo muy limitado para esta actividad, entre otras muchas. Así que las mejores opciones parecen ser los enlatados o congelados ya casi procesados, y no tenemos tiempo para leer las etiquetas y ver si estos productos tienen azúcares o grasas adicionadas, si tienen más conservadores de los que nuestro cuerpo puede asimilar o si están hechos con semillas transgénicas que ocasionan un terrible deterioro al medio ambiente y a nuestros campos.

En nuestra frenética carrera para seguir con nuestra agenda, pensamos que estos detalles no son importantes, sin embargo conforme pasan los días nuestro cuerpo se siente cansado y falto de energía, no podemos dormir bien, además de que vamos ganando kilos y esto va dañando nuestra salud. Ese tiempo que ahorramos lo pagamos en doctores, medicinas, tratamientos adelgazantes y reposos obligatorios cuando enfrentamos enfermedades más serias.

El movimiento Slow Food pretende formar mercados con opciones más sanas, llevando cerca de cada uno de nosotros los alimentos orgánicos y sanos que pueden cambiar nuestra alimentación y nuestra vida. Este cambio no sólo nos trae opciones más sanas cerca de nuestras casas sino también asegura el consumo local que logra comunidades más sanas y económicamente más independientes.

Pero tenemos que colaborar con esta nueva forma de vivir; por ejemplo, debemos de hacer conciencia de que un tercio de la producción de gas de efecto invernadero que ataca nuestra atmósfera se libera en llevar alimentos de manera masiva del campo a nuestra mesa. La suma de nuestras acciones individuales y de los cambios que hagamos en ellas son en suma las posibilidades de un mundo mejor y menos contaminado. Pequeñas acciones realizadas por muchas personas pueden lograr hacer la diferencia en un mundo que parece ir hacia su propia destrucción.

Para el movimiento Slow Food no existe calidad alimentaria sin respeto por el medio ambiente. Si no comenzamos a involucrarnos en pedir procesos más naturales en la elaboración de nuestros víveres seguiremos envenenándonos poco a poco con pesticidas y abonos que son dañinos para nuestro organismo.

Este movimiento pretende marcar la diferencia basándose en la alimentación, ellos cumplen con traernos propuestas, pero debemos comenzar a seguirlas si en realidad queremos lograr un mundo mejor.

¿Qué nos proponen? Primero, tómate el tiempo de leer las etiquetas de los productos que consumes, prefiere siempre productos locales sobre los importados, elige los productores en pequeña escala, sobre todo si son de tu comunidad, come más verduras y si puedes consumirlas crudas, mejor. Visita los mercados locales, no te quedes sólo con la comodidad del supermercado cercano a tu casa, y antes de comprar haz bien tu lista de requerimientos para que no compres más de lo que necesitas y reduzcas el desperdicio.

Compra menos y, en lo posible, reutiliza y recicla. El reducir tu huella de carbono ya no es una opción más, es una necesidad que se está convirtiendo en una urgencia. Modificando tu consumo comenzarás la cadena del cambio, debemos de hacerle ver a las grandes empresas que la producción debe volverse responsable, que deben regresar al medio ambiente lo que le quitan y que ya queremos en nuestra mesa opciones más sanas y que estamos dispuestos a dedicar un poco de tiempo a conseguirlas. Que ya no nos conformamos con lo que tenemos cerca o que reduce nuestro tiempo de elaboración, queremos opciones más sanas, con más vitaminas y menos pesticidas.

Afíliate al movimiento Slow Food de tu comunidad, en Mérida se reúnen todos los miércoles y sábados en el Slow Food Market que se encuentra en el estacionamiento del cine Colon, pero hay muchas opciones más. Atrévete a cambiar y en poco tiempo empezarás a sentir en tu cuerpo y en tu vida la diferencia.