Desde pequeños escuchamos a nuestros mayores decirnos que tenemos “que buscar a nuestra media naranja” que por ahí, en el mundo, camina un ser que nos complementa y del que depende nuestra felicidad. Alguien que probablemente no conocemos y sin el que nunca estaremos completos.

Esto nos hace vivir nuestra vida buscando fuera de nosotros lo que creemos que nos falta. Nos cuentan cuentos en los que las princesas viven años enteros dormidas hasta que un príncipe encantado les da un beso que las despierta y entonces ya pueden vivir felices para siempre.

La realidad es muy diferente. Somos seres completos y dentro de nosotros está todo lo que necesitamos para nuestra propia felicidad. Si no eres feliz con lo que tienes , tampoco serás feliz con lo que te falta. El trabajo de la serenidad y de la felicidad es un trabajo interno, hacia adentro de nosotros mismos , y esto a veces da miedo, por lo que preferimos comprar el cuento de la media naranja para así poder culpar a otros por lo que no podemos conseguir.

Pero en realidad para poder ser felices al lado de alguien, debemos ser felices primero con nosotros mismos. Esto nos obliga a pasar por un proceso de conocimiento y aceptación. Nuestro mundo nos marca en todo momento como deberíamos ser, cuál es la belleza deseable, cuál es la vida exitosa , estamos rodeados de modelos ideales, y la verdad es que pocos de nosotros podemos cumplir con estos lineamientos tan estrictos. Pero si hacemos un análisis más detallado de las personas que viven bajo esas reglas, la verdad es que muchas no son felices. Hay personas con mucho dinero que viven solitarias, mujeres con cuerpos perfectos y rostros sin arrugas que no pueden amar y ser amadas. No hay un estándar de belleza, ni una sola manera de ser que sea correcta para todos. No hay sentimientos buenos y sentimientos malos de los que debemos de avergonzarnos y que debemos ocultar. Todo lo que somos es digno de amor y de aceptación, todo lo que sentimos es nuestro y si lo aceptamos podemos hacer algo edificante con ello.

Al mirar al interior, no siempre nos gusta lo que vemos, tenemos muchas expectativas, tenemos muy presente la opinión de los demás y las ganas de ser aceptados. Pero negarnos a nosotros mismos y a lo que somos no es el camino, el camino real pasa por la aceptación, por anular en nosotros las expectativas y vernos tal cual somos. Siempre podemos mejorar, pero tenemos que comenzar por aceptarnos, por conocernos y por amarnos y de ahí comenzar a edificarnos.

Cuando logremos ser seres completos, seres felices , entonces sí podremos encontrar a una pareja que viva con nosotros nuestra serenidad y felicidad sin que tenga encima la carga de nuestra propia felicidad. Si dependemos de otros para obtener la felicidad nos vemos obligados a olvidar nuestros propios sueños. Todo lo que hacemos es esperando aprobación y amor del exterior en lugar de compañía y aceptación.

Este modelo de sentirnos incompletos nos lleva a estar buscando siempre la aprobación externa para que las personas que nos rodean no nos dejen y volvamos a sentirnos incompletos. Nos lleva a aceptar cualquier compañía antes de vivir solos. Cuando logramos aceptarnos y amarnos tal como somos descubrimos que somos seres completos que disfrutan de la compañía y de la aceptación de otras personas, pero que no se sacrifican a sí mismos y a sus sentimientos en busca de aprobación. Si nos sentimos seres completos entonces nuestras relaciones no se basan en compensaciones de carencias, se basan en generosidad, en equilibrio y en aceptación.