La supervisión en las empresas, e incluso hacia nuestros hijos en la familia, es algo digno de admirar en algunas personas. Porque supervisar o vigilar no significa que uno tenga que estar presente de tiempo completo para “ver” que las personas, incluidos nuestros subordinados, realicen las labores encomendadas, pues en algún momento necesitaremos a un supervisor para el supervisor… y así sucesivamente.

Una supervisión efectiva requiere de mucho talento, algunas herramientas y del tiempo perfecto para pedir los reportes pertinentes y necesarios. Sin embargo, en la labor de supervisión se nos pasan algunos detalles por alto y terminamos complicando la operación.

Aquí te comparto 5 carencias que nos perjudican al momento de supervisar:

1.- Falta de información.- Cuando el personal no cuenta con la metodología de supervisión, es probable que entorpezca la operación de la empresa. Es importante dejar las bases de supervisión claras para evitar dudas y que la información fluya de mejor manera.

2.- Falta de capacitación.- Cuando el personal de supervisión no se encuentra instruido correctamente, cae en excesos de tiempo perdido. Un personal capacitado, además de desarrollarse en lo personal y lo profesional, también puede enriquecer el servicio en la empresa.

3.- Falta de optimización.- No dedicarle tiempo a tu equipo de trabajo pudiera ocasionar que cada quien haga las cosas como mejor las entienda. Cumple con los tiempos y compromisos establecidos para que optimices tus resultados.

4.- Falta de delegación.- Puedes confiar en tu personal y que sobresalgan sus actitudes y sus mejores aptitudes para demostrarte de qué son capaces. Pero si no les delegas u otorgas responsabilidad, jamás te enterarás de lo que pueden lograr. Evita el exceso de confianza.

5.- Falta de reconocimiento.- Tu equipo merece total reconocimiento a su desempeño, sobre todo cuando las metas y los objetivos son logrados. Se mantendrán motivados y no sólo preocupados, se ocuparán de cumplir siempre dichas metas.

Observa detenidamente quién cumple los objetivos y quién suma a tu equipo de trabajo, pues las personas que no lo hagan retrasarán tu labor de supervisión. No toleres que haya desvíos de tareas específicas señaladas y permite el crecimiento constante. Planea y organiza con antelación tu supervisión.