Siempre nos han dicho que aprendemos de nuestros errores, más que de nuestros aciertos, sin embargo, como me gusta dudar de las frases populares me di a la tarea de investigar si esto era científicamente correcto, y no; un equipo de investigadores en neurociencias del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) demostró, a través de imágenes del cerebro, que, cuando hay éxito, las células se ajustan mejor a lo que el animal está aprendiendo, mientras que tras un fallo no se producen cambios significativos ni se mejora el comportamiento.

Lo cual demuestra que el error en muchas ocasiones induce a más errores. Errar y fracasar, en muchos casos, genera frustración y resentimiento, para luego evidenciarse, en casi todas las circunstancias, en conductas y sentimientos negativos de envidia y de reproche; responsabilizando a otros de los errores propios. Así pues, se dice que uno aprende de los errores, pero la mayoría de la gente siempre tiende a cometer los mismos, lo cual vuelve a refutar dicha frase popular.

En mi experiencia personal y como docente he aprendido que los errores no nos enseñan nada. Es más, se aprende de los errores cometidos únicamente cuando acertamos; ahí sí, se ve con más claridad por qué razón estábamos equivocados; con el acierto, vemos los errores mucho más claramente. Sólo con el acierto aprendemos. Sólo con el acierto progresamos. Y sólo con el acierto nos sentimos bien con nosotros mismos; únicamente en el acierto uno encuentra satisfacción.

Pero si amas dudar, te pregunto: ¿Acaso nuestra historia como país no nos demuestra que seguimos errando una y otra vez? Sabiendo esto, los tomadores de decisiones y políticos han decidido, de manera sistemática, confiar en nuestra mala memoria y nuestra falta de aprendizaje para realizar las mismas traiciones de siempre.

Es necesario repreguntarnos si debemos seguir postulando la frase “con los errores se aprende” o mejor enmendar este error y dejar de glorificar el fracaso, sobre todo en entornos cercanos al aprendizaje, ya que muchos docentes siguen estimulando más los errores de los alumnos, en vez de inculcarles la cultura y filosofía del éxito y los aciertos.

Entiendo que es difícil pensar que el éxito sea el medio para conseguir el éxito. La clave está en ser ágil e inteligente, planear micro objetivos que nos lleven a tener aciertos a corto plazo, pero que sean constantes; si fallamos, que esa falla sea corta y fácil de superar.

La historia humana, la educativa y los procedimientos científicos demuestran que aprendemos cuando salimos del error, a través del acierto. Por lo tanto la ciencia parece dejarnos claro que errar es humano, pero acertar es mejor.