Los atributos que nos ha dado la naturaleza nos hacen diferentes a todos los demás; pensemos en la forma de nuestro cabello, el color de nuestros ojos, el tono de nuestra voz, la forma en que caminamos e incluso nuestras muecas; sin embargo, a pesar de que todo está dispuesto para manifestar y dejar en claro nuestras grandes diferencias, el ser humano sigue intentando mantener una unificación entre todos y todas. Cuando uno se expone a ser diferente, se coloca en una condición de vulnerabilidad ante la sociedad; de cierta forma, puede tener más riesgo de sufrir discriminación, exclusión y/o críticas.

Ser un producto estandarizado está en nuestra vida diaria, ya que la sociedad nos dicta de manera explícita e implícita cómo debemos vestirnos, pensar, votar, soñar, sentir e inclusive dicta nuestras enfermedades. Ser parte de este común denominador es fácil, lo único que debemos hacer es mantenernos en nuestra zona de confort, sin cuestionarnos a nosotros mismos y a nuestro alrededor.

Pero, ¿por qué ser diferente? Hagamos el siguiente ejercicio para responder a la pregunta: la próxima vez que salga a un lugar concurrido dedique 5 minutos a observar a su alrededor; al llegar a casa, trate de recordar algunos detalles de lo que observó previamente; muy probablemente se le hará más fácil recordar aquellos atributos más sobresalientes de las personas, tal vez una camisa, unos aretes, unos zapatos, la forma de caminar o cómo movía el cabello. En específico se recordarán las características más distintivas de las personas.

Ser diferente requiere un verdadero compromiso para defender nuestras opiniones y posiciones, ya que siempre aparecerán aquellas personas que busquen “editarnos”, “borrarnos” o limitar nuestra autenticidad. Nuestras diferencias son nuestras mayores ventajas para crecer. Ser disonante es traspasar las barreras que nos imponen y nos autoimponemos; en la diferencia se encuentra el conocimiento para la resolución de la mayoría de los problemas de nuestro entorno.

Démonos la oportunidad de conocer la historia de cada persona diferente a nuestro alrededor, estoy seguro que todas nos proveen de un aprendizaje nuevo. Al aceptar la diversidad aceptamos al universo. Pero ser diferente no significa de ninguna manera apartarnos del mundo y de los demás; al contrario, la idea es mostrarse, sentirse realmente orgullosos y seguros de lo que somos. También significa que debemos aceptar la diversidad de otros y otras, flexibilizar nuestras ideas más radicales y aceptar las opiniones y formas de vivir de los demás.

No olvidemos que ser original siempre será la mejor vía al éxito en cualquier ámbito de nuestra vida, y es la diferencia entre nosotros lo que diversifica nuestro entorno.