Según el diccionario: gazapo es cría del conejo, pero también se le llama de ese modo al error que se comete al escribir o hablar.
He descubierto que la habilidad que tengo de cazador de gazapos funciona para las dos acepciones, pero ante la negativa de matar a estos bellos animalitos, he dedicado parte de mi tiempo a revisar escritos y cazar gazapos.

Los amigos me solicitan de vez en cuando que revise sus escritos, sabedores de esta habilidad innata que tengo, y con mucho gusto realizo la revisión. Esto me ha permitido leer manuscritos verdaderamente interesantes, algunos de gran calidad, como una narración que me envió en días pasados mi buen amigo David Quintal.

La historia que escribió es verdaderamente interesante y me permitió disfrutar de una lectura amena, por no solo interesante, como dije, sino también divertida y con su dosis de romanticismo. Mi amigo es muy bueno para describir situaciones imaginarias que tienen una estrecha relación con la realidad, lo que convierte sus historias en narraciones que se disfrutan y que nos prenden para continuar leyendo hasta concluir.
Me ha permitido leer sus manuscritos previos a la publicación de otros libros escritos por él, y siempre coincido en que, no importando el tema que trate, sabe darle a su desarrollo la agilidad necesaria para interesar. Independientemente de que los temas mayas los trata con un profundo conocimiento del sentir de esta raza de la cual se siente orgulloso descendiente.

Esta vez se trata de una historia sobre piratas, que he disfrutado, interesándome en el desarrollo del relato que acontece en costas de la Península de Yucatán, con travesías marinas, combates, romance y una dosis de calidad humanitaria en sus personajes, que se que ustedes van a disfrutar cuando este interesante libro salga a la luz y espero que sea muy pronto.

Entre otras cosas, me alegra que nuestro líder de sección literaria esté completamente recuperado.