No me queda más remedio que hablar de lo que no quiero, pero las circunstancias están dadas.

“Los ciudadanos tras las rejas, y los delincuentes por las calles”. No es nada nuevo. En Cuernavaca, Morelos, si usted recorre las importantes avenidas: Río Mayo, Palmira, Diana o San Diego, verá que todas las calles, que salen y entran a aquéllas, están cerradas con rejas y controladas por vigilantes que dan o niegan el acceso, mientras que los delincuentes circulan libremente por la ciudad.

Pienso que la mejor solución para combatir la delincuencia no es enfrentándola y sí permeando sus filas con oportunidades de educación y trabajo, amnistía y protección a las personas que estén involucradas en la comisión de delitos por miedo o por no tener otro recurso, que realmente las hay.

Soñé que un ave venía volando y se posaba en el centro de la plataforma del Zócalo en la Ciudad de México y de pronto se convirtió en una bella mujer que ante el asombro de cientos y miles de personas que la rodearon dijo:

VENGO DEL MÁGICO PODER Y LA ABUNDANCIA MAYOR QUE UNA PERSONA PUEDE TENER EN ESTE PAÍS LASTIMADO POR LA EXPLOTACIÓN Y POR OTROS FLAGELOS DERIVADOS DEL MAL GOBIERNO… CONVENCIDA DE LA NECESIDAD DE UN CAMBIO TOTAL EN LAS ESTRUCTURAS, ME OFREZCO A DIRIGIRLO PARA QUE SE DE SIN VIOLENCIA, SIN CACERÍAS DE BRUJAS NI DESPOJOS; TOMARÉ MEDIDAS PARA QUE TODOS LOS QUE TIENEN RIQUEZA LA COMPARTAN VOLUNTARIAMENTE CON LOS MÁS NECESITADOS, CONVENCIDOS DEL EQUILIBRIO QUE SE DARÁ.

SEGUROS DE QUE EN UN PAÍS QUE REDUCE LA BRECHA ENTRE RICOS Y POBRES SE VIVE MEJOR SI LO QUE SE BUSCA ES LA PAZ.

La bella mujer, dicho esto, volvió a convertirse en ave y voló. No alcancé a distinguirla bien, pero me pareció que… era una gaviota.
Qué raro sueño.